Nervios en el Real Valladolid

Las últimas declaraciones revelan que el vestuario blanquivioleta vive con cierto estrés una situación difícil, pero de la que nadie les ha pedido cuentas

Sergio dirige uno de los entrenamientos de la semana. /G. Villamil
Sergio dirige uno de los entrenamientos de la semana. / G. Villamil
Eloy de la Pisa
ELOY DE LA PISA

Tarde o temprano tenía que pasar. En la montaña rusa que es el fútbol y que tan acertadamente suele describir Carlos Pérez en su columna semanal, al Real Valladolid le está tocando vivir esa zona en la que tras las subidas y las primeras caídas, la vagoneta ataca una zona de pronunciada pendiente. En las atracciones esa zona acostumbra a ser la manera de cargar de energía el mini vehiculo para afrontar la última subida y acometer los metros que permitan llegar con tranquilidad al final del circuito. Y quizá eso es lo que le está pasando al club blanquivioleta. O no. La situación es similar a la que se produce cuando a un futbolista que está en un momento malo de forma se le pregunta si ya ha tocado suelo. ¡Ojalá!, responden muchas veces. Nunca se sabe cuando se va a empezar a remontar.

Por eso no es de extrañar los nervisos contenidos que mostró Sergio en la rueda de prensa semanal. Por eso no debe sorprender que sus mensajes parezcan estar alejados de la realidad. Los entrenadores, como los jugadores, recurren a los datos cuando les refuerza en su mensaje y a las sensaciones cuando les resulta más conveniente. Y, por lo general, cuando se agarran a los números es para apartar lo que se ve –«somos un equipo que crea ocasiones, provocamos quince saques de esquina» aunque un corner no implique necesariamente una ocasión de gol–. Y a la viceversa –«estamos mejor de lo que parece», cuando en los últimos 16 partidos se han sumado 11 puntos de 48–.

El estado de nervios es tal que los jugadores salen públicamente a refrendar a su entrenador sin que nadie les pregunte, y eso molesta al entrenador, que se permite reprochar a la prensa que se pregunte a los jugadores por su persona. Un puro despropósito.

Sergio no está cuestionado. Ni por lo de ayer ni por lo del domingo próximo. Pero, por lo que sea, algúnos jugadores lo piensan. Lo que es la cabeza, oye.