El Norte de Castilla
Real Valladolid

lejos del área

Lesiones y maldiciones

La triste lesión de Roger ha hecho desempolvar las hemerotecas para comprobar, desgraciadamente, que el Real Valladolid está curtido en este tipo de situaciones.

Los aficionados más veteranos recordarán a Nílson, brasileño que llegó a Pucela en 1994 con fama de ‘crack’ y acabó con el estómago prácticamente perforado debido a una intoxicación. Similar suerte corrió en 1998 uno de los fichajes más caros de la historia del club, Dragan Isailovic, al que una grave lesión de rodilla le impidió cumplir las expectativas. Actualmente, Dragan es un empresario reconocido que sigue dejando muestras de su calidad, eso sí, en competiciones de aficionados.La plaga de lesiones en las estrellas pucelanas ha sido tal que hasta llegué a pensar en una especie de maldición navideña.

En enero de 2003, una de nuestras bazas en ataque, Makukula, también se lesionaba de gravedad cuando llevaba ocho tantos en Primera. El Pucela no se recuperó jamás del golpe y pasó, de ocupar la novena posición en la primera vuelta, a descender.

La mala suerte en los días de invierno no acabó aquí. Aún recuerdo una llamada a un amigo el día de Navidad del año 2004. En ella, le anunciaba que Germán Hornos, que había marcado también ocho goles con el Pucela en la categoría de plata, había sufrido un brutal accidente que prácticamente le retiraba del fútbol. El Real Valladolid acabó esa liga en sexta posición, con Aduriz como estrella, pero sin conseguir el ascenso.

Afortunadamente, no todas las lesiones que han sufrido hombres clave en el Pucela han acabado de manera tortuosa. Muchos recordarán el pundonor que el pequeño Sisi, que retrasó una operación, puso para ayudar al ascenso que consiguió el Pucela en 2012.

También Peternac, del que se guarda gran recuerdo, acabó lesionado en la época de Cantatore. Corría el año 1996 (un mes de diciembre, al igual que sucedió con Hornos) cuando Roberto Carlos, sin recibir tarjeta por ello, realizaba una dura entrada que dejó al croata renqueante durante aquella temporada.

Aquel año, el Valladolid se clasificó para la UEFA y supo reponerse a los dolores de su ‘killer’. Como ven, las lesiones son parte del fútbol y, aunque en ocasiones lastran a todo un conjunto, pueden servir para que otros compañeros cobren más protagonismo.

Mucho ánimo a Roger y mucha fuerza para gente como Óscar, Díaz o Guille (a la espera de algún posible fichaje). Toca arrimar el hombro (ese que alguno no quiso operarse) y volver a superar una lesión.