El Norte de Castilla
Real Valladolid

desde la banda

Goles

Hay una anécdota atribuida a muchas personas, pero que en una ocasión la escuche con el bueno de Gonzalo Alonso de protagonista. Había un representante intentando colocar un futbolista en el Real Valladolid y le decía al presidente que era un extremo portentoso con una velocidad y un regate excepcionales, que llegaba a la línea de fondo fácilmente y la ponía para que el delantero solo tuviera que empujarla. Y Gonzalo Alonso, inteligente como era, le contestó que a ese quería él, al que la empujaba.

El gol es el protagonista del fútbol. Para ganar partidos hay que marcar goles. Puedes jugar bonito, rápido, al primer toque y tener un 70 % de posesión, que si no marcas goles no ganas. El gol es el objetivo y el goleador el objeto deseado. El problema es cuando el objetivo se convierte en obsesión. La obsesión lleva a la precipitación y la precipitación al error.

Ahora que se ha lesionado Roger, tenemos la sensación de que no marcamos goles cuando con él tampoco teníamos precisamente un gran acierto de cara al gol. Pero tenemos que entender que este año estamos jugando de la forma en que se consiguen éxitos en primera; con una gran defensa y acertando en alguna de las ocasiones que tenemos. Recuerdo en 1996 cuando se lesionó Peternac, que Cantatore hizo creer a la plantilla que la baja no era importante. Y puso a Fernando Sánchez en el lugar del croata y acabamos la liga en Europa y con Fernando marcando 11 goles. Confiaban en el sistema y en el trabajo diario.

Dijo Bill Shankly que «si estás en el área de penalti y no sabes qué hacer con el balón, mételo en la portería y luego debatiremos las opciones». Lo importante es el gol y no quién lo meta. Lo importante es jugar como hemos entrenado en la semana durante los primeros veinte minutos y luego los últimos setenta. Lo importante es confiar en nuestras posibilidades y en nuestra calidad. Así vendrá el gol. Sí lo mete Oscar Díaz perfecto, pero el objetivo es el gol, no que lo marque el siete.

Así que estamos en una situación en que necesitamos ganar partidos, pero no podemos obsesionarnos con meter goles. Hay que meterlos. Como dice Ángel Cappa, «los goles te dan de comer y te dejan escribir poesía tranquilo».