El Norte de Castilla
Real Valladolid

lejos del área

El atleta blanco y violeta

Cuando el Real Valladolid descendía hace unos meses a Segunda División se veía obligado a disputar, por méritos propios y al menos un año, una categoría larga y, en no pocas ocasiones, tediosa. Podría decirse, ahora que están tan de moda las carreras populares, que el Pucela se ganó una plaza directa para correr un maratón con múltiples desniveles y obstáculos. El problema es que este singular deportista no se puede conformar solo con terminar la prueba, si no que, por historia y plantilla, debe finalizar los 42 kilómetros en un tiempo más que digno, acorde a su nivel.

Y en esas estamos, con un equipo bien situado, en la cabeza del maratón tras 13 vueltas, pero que ha mostrado algunos ligeros calambres durante su recorrido.

Los que conocen bien al 'runner' blanco y violeta saben que está capacitado para terminar la prueba; tiene fondo y forma suficiente, pero los signos de flaqueza mostrados hacen preguntarse a la afición si solo con este trote servirá para alcanzar el podio.

En este espinoso trazado de plata, por el camino, parece que hemos roto hasta el pulsómetro del gol que marcaba Roger. En algún kilómetro, también, esas zapatillas deportivas tan fiables (Rubio, Marc...) nos han dado problemas inesperados que hemos intentado superar.

La verdad es que parecemos, para algunos aficionados, demasiado cansados para el lugar en el que nos encontramos. Nadie dijo que el maratón fuera una prueba atractiva ni rápida, al estilo de los 100 metros Madrid-Barcelona, así que toca seguir corriendo y sacando fuerzas, al menos hasta llegar al avituallamiento del mercado invernal. Si por el camino nos entra hambre o nos quedamos sin fuerzas, tenemos un gel energético en el bolsillo trasero llamado Guille Andrés.

Lo positivo, seguimos sin perder desde aquel resbalón en Lugo (kilómetro 2) y tenemos un entrenador que, al menos en la teoría, dice no conformarse con participar. Rubi deberá manejar a este atleta con cuidado: cuestiones como la falta de gol o las improvisaciones tácticas (la mayoría obligadas por las lesiones), podrían lastrar al corredor de cara a los metros finales.

Aunque hayamos, a estas alturas, sudado ya un montón, nos queda por atravesar la parte más dura de este empedrado recorrido llamado Liga Adelante. Por la cabeza del Real Valladolid no pasa retirarse de esta singular prueba, casi tan larga y sufrida como un maratón. Sigamos trotando sin pausa, a ver qué sucede.