El Norte de Castilla
Real Valladolid

desde la banda

Balance con notable alto

Con la primera vuelta de la competición a punto de finalizar es buen momento para hacer un balance de la misma y de la actuación del equipo. Sólo queda un partido y la nota puede variar del notable al notable alto, pero el objetivo está cumplido y las expectativas son inmejorables. A pesar de que un dato o una estadística me gustan más que levantarme tarde, no quiero basar nuestras posibilidades de ascenso en la historia.

Ha sido una primera vuelta difícil. Ver el comportamiento de un recién descendido a Segunda siempre es un interrogante porque suelen ser equipos nuevos y con una tendencia deportiva en decadencia. Además desde muy pronto las lesiones parecieron querer ser las protagonistas y la enfermería se iba llenando, en algunos casos con lesiones largas.

Con todo esto, hemos vivido en 20 partidos tres etapas. La primera y la más larga fue la toma de contacto con la competición. Juego irregular con fases de buen fútbol y otras de absoluta abulia pero donde los resultados iban saliendo. Hay otra fase más corta de bloqueo y falta de ideas. La famosa crisis en la que aparecen siempre más soluciones que problemas. Y otra tercera fase más corta aún, de solidez, buen juego, goles y resultados positivos. Quedan veintidós partidos de liga. Nunca he estado de acuerdo en que todos los partidos son igual de importantes porque en todos te juegas tres puntos. Hay partidos donde te juegas seis puntos y otros donde solo sumas tres. El caso es que a principio de temporada no sabes quiénes van a ser tus rivales en mayo y juegas sólo partidos de tres puntos. Además ahora hay menos tiempo para reaccionar ante un fallo.

Creo que la plantilla ahora mismo es buena y muy comprometida y si no sale nadie no sería necesario que nadie más viniese. La labor de la dirección deportiva roza la perfección de forma que no recuerdo un año donde todos los fichajes hayan gustado. El entrenador da muestras de saber lo que quiere y de saber llevarlo a cabo. Incluso hay una rara paz social. Sí, es posible que las cosas se estén haciendo bien y no pasa nada por decirlo.

Tengo la sensación vivir con la frase del azulejo: «Hoy hace un día perfecto, veras como viene alguien y lo j...». El caso es que no veo a nadie capaz de estropearlo por mucho que miro a lo lejos. Volveremos.