El Norte de Castilla
Real Valladolid

desde la banda

Jekyll y Hyde

La semana pasada hice el análisis de la primera vuelta del equipo. Al final la nota no fue de notable alto y se quedó en un simple notable. Hoy toca hablar de los rivales. Recordad que hablaba de los partidos de tres puntos y de seis puntos. Es importante que podamos identificar cuantos partidos vamos a jugar de estos últimos y saber cuáles son.

Parto de la base de que el objetivo es el ascenso directo. Así que es fácil decir que los partidos de seis puntos (ahora siete porque jugamos con el golaverage) son los de Las Palmas, Betis, Sporting y Girona. En mi opinión sería una sorpresa que entre esos cuatro equipos y nosotros no estén los dos ascensos directos.

Esos son los rivales del Valladolid para el ascenso directo. Bueno no, el principal rival para el Real Valladolid es el Real Valladolid. Tenemos que conseguir la regularidad que hasta ahora no hemos tenido. Lo necesitamos porque con esa pescadilla que se muerde la cola que es tener que ganar partidos para tener confianza y necesitar confianza para ganar partidos se nos ha ido media liga tirando puntos que quizá a final de liga echemos de menos. Mucha gente cree que perdemos posibilidades de ascenso por no haber ganado en los campos de equipos en descenso. Yo creo sin embargo que los partidos ante los cuatro de arriba son los importantes. Mirad, Girona y Sporting están empatados con nosotros habiendo ganado esos partidos que nosotros no hemos ganado, pero en cambio no han ganado ni un solo partido contra los otros tres equipos implicados. En cambio Betis y Las Palmas han conseguido ambos ocho de doce puntos en esa liguilla particular.

Quedan treinta y tres puntos en casa donde recibiremos al Sporting y treinta fuera donde jugaremos contra Las Palmas, Betis y Girona. Ojalá nos demos cuenta de la importancia de cada partido para luego no poner excusas. Rescatemos aquel «somos Valladolid» y salgamos con la impronta de quien sabe que sólo es mejor si lucha desde el minuto uno. Ojalá los aficionados sólo tengamos que preocuparnos por Ruben Castro o Araujo y no por si vamos a ser el Doctor Jekyll o Mr. Hyde.

El rival somos nosotros y a pesar de ello somos terceros. Tenemos que encontrar el antídoto que nos lleva a convertirnos en Mr. Hyde porque no quiero que como en la novela de Stevenson, la autodestrucción de Hyde acabe con Jekyll.