El Norte de Castilla
Real Valladolid

real valladolid

El espectáculo del corte

Diego, con un jamón y el escudo del Real Valladolid.
Diego, con un jamón y el escudo del Real Valladolid. / Izquierdo
  • en blanco y violeta

  • Con 18 años, Diego Hernández se dedicó a una profesión que le ha llevado a visitar 40 países, dos récords Guinness y un título de campeón de España de cortador de jamón. Jugó al fútbol en la selección vallisoletana junto a Javi Baraja y Rubén Sanz

Yo tendría que haber vivido del fútbol», dice Diego Hernández entre sonriendo y con algo de anhelo contenido. Y es que, siendo jugador de categorías inferiores de la UDC Sur, fue convocado por la selección vallisoletana en numerosas ocasiones. En algunas, compartiendo vestuario con Javi Baraja o con el actual jugador y capitán del Alcorcón Rubén Sanz. Pero con 18 años y alejado de los estudios, su mente emprendedora le llevó a abrir la primera tienda en la carretera de La Esperanza. Su familia se dedicaba a la aceituna. Al aderezo para su venta siguiendo la tradición. Ya su bisabuelo iba en un burro repartiendo olivas por bares y casas. Nacidos en Sotoserrano, al lado de La Alberca en la Sierra de Francia, fue en esa tierra chacinera donde Diego empezó a aficionarse al jamón.

«Al principio me costaba mucho vender un jamón. Tienes que lograr respeto, confianza en la gente y yo era muy joven, así que me decidí a cortar jamones para eventos y hacer algo que me diera realce», relata Diego. Así en el año 2007 escribe al Libro Guinness para proponer batir una marca relacionada con el jamón. Le proponen superar el registro de cortar más lonchas en un minuto, circunstancia que Diego consigue aumentar a más lonchas en una hora. Y afila 1.660 de dos jamones en una cita en la Acera de Recoletos y para la que está cuatro meses preparándose. La prensa y un reportaje en pleno telediario de Matías Prats en Antena 3 le ponen en candelero. Al año siguiente se presenta y consigue el título de campeón de España de cortadores de jamón. «Algo tendría y algo haría bien. Se aprende mucho cortando y viendo, viendo y cortando, aunque hay que tener unas nociones básicas», declara Diego.

Si del cerdo hasta los andares, ahora ni uno de esos pasos ni patas se escapa al ojo de Diego: «Sin abrirlo sé si está seco o salado, si le faltan dos meses. El mejor jamón para cortar es el de bellota ni muy curado ni muy tierno».

En 2008 junto al cocinero José Andrés y la empresa de su amigo Fermín lleva el primer jamón a Washington con la presencia del embajador y de autoridades. Finalmente, en 2011, logra de nuevo batir el récord Guinness cortando en una hora tres jamones y 2.160 lonchas. Marca aún no superada.

A través de la Junta de Castilla y León y de compromisos privados ha viajado a más cuarenta países donde ha cortado jamón ante la mirada de numeroso público. «El secreto es aprovechar que de un jamón de siete kilos salgan 50 ó 52 platos de 24 a 26 lonchas y bien presentados. Al final es rentable», dice. Pese a que la profesión no está regulada, entre los maestros ‘primeros espadas’ se encuentran también el abulense Florencio Sanchidrián; Gregorio Pérez, otro vallisoletano poseedor del récord de 40 horas cortando jamón; Noé Bonilla, que lo ha batido ayer mismo en París dejándolo en 72 horas y 13 minutos con la presencia del propio Diego que le echó una mano en los preparativos, y otro récord mundial, el del tinerfeño Fran Alonso, con la loncha más larga de 29 metros.

Socio del Real Valladolid desde los ocho años, a Diego no le influyó el desánimo de su padre que no renovó cuando el equipo descendió de categoría en la 2003-2004. Además ha sumado para la causa a su mujer y a su hijo Dieguito de 15 meses. «Los recuerdos que guardo de aquellas épocas son varios: Ir al estadio desde el almacén que teníamos en La Flecha por un camino de tierra en un Simca con mi padre; los resultados de los partidos que se ponían en el antiguo marcador (Dardo) en el que aparecían marcas publicitarias y tenías que buscar en el periódico a qué equipos correspondía; el gol de Fonseca de chilena que marcó al Athletic de Bilbao en la 91-92… A mí me gustaba Álvaro Gutiérrez, siempre con las botas verdes de la marca Loto. Al final me las compré».

Comenzó siendo media punta y acabó de defensa central: «Siempre he sido de Laudrup y de Zidane. El mejor gol que he visto jamás fue el suyo en la Champions que dio al Madrid la Copa de Europa», y de los de aquí «de Eusebio, Minguela y Óscar. Estos serían los ‘pata negra’».

En lo más alto entre los cortadores nacionales, si un coreano llegó a abonarle en una ocasión 1.500 euros por lonchar un ejemplar, recientemente ha despiezado al lado de un violinista y al ritmo de la música en el culmen del virtuosismo y es requerido en fiestas privadas y vips en muchos lugares del mundo, Diego se pregunta, aunque con la boca pequeña, por qué en la tierra que le vio nacer no es precisamente profeta. Cosas de los canteranos, Diego. Sucede como en el fútbol.