El Norte de Castilla
Real Valladolid

¡Viva 'El Peque' manque pierda!

Nemesio estaba soltero cuando fue presidente del Betis y aunque dos veces amagó con dimitir volvió al equipo de su alma. Su nieto Sergio, de 12 años, le dice que continúe hasta que él pueda tomar el testigo. Es bético pero tres temporadas militó en el juvenil del Real Valladolid. Ahora ha perdido relaciones con los blanquivioleta. Él es el fútbol base.

Que me perdone el lector la licencia de involucrarme personalmente (nunca lo hago) en la historia semanal con trasfondo blanquivioleta que hoy, por mor del personaje, le cambiaremos, aunque no del todo, las rayas violetas por las verdes.

Conocí hace muchos años a Nemesio Gómez ‘El Peque’. Quizás una de las primeras veces, con motivo de una presentación de un patrocinio que iba a estampar el frontal de la camiseta verdiblanca con la marca Panrico, que asomaba sus donuts entre tanto deportista sano. El lugar, los aledaños de la Plaza Circular. El Bar ‘El Chana’, creo. Él estaba orgulloso de los suyos, del Betis, del dinero que le permitiría pagar algún balón de más, alguna que otra equipación. Yo era un gacetillero aprendiz que veía al Betis más como rival en los campos de fútbol. Pasó el tiempo, seguimos en contacto más o menos cercano, más o menos lejano; escribí sobre él como uno de los ‘Impulsos del deporte vallisoletano’ junto a otros cincuenta imprescindibles, hasta que un día alguien me comentó que estaba pachucho de salud, que necesitaba cuidarse. Hace poco volví a encontrarle y me alegré de verle fuerte, con ganas e ímpetu para seguir luchando y defendiendo su Betis por encima de todo. Pese a quien pese.

Nació el día de los Inocentes, aunque de esto tiene poco. Le contemplan setenta años y cincuenta y ocho con los colores verdiblancos. ¡Si ni si quiera en el propio Betis de Valladolid saben de dónde les viene el nombre! Dicen que a lo mejor fueron unos estudiantes o unos militares sevillanos que aquí recalaron en 1942. Lo que sí comenta ‘El Peque’ es que con diez años ya estaba encargado del material de esa escuadra, por entonces Betis Antiguos Alumnos, que disputaba sus encuentros en los campos de la ‘Joc’ del Cuatro de Marzo o en el de Doña Rita. Nemesio jugó poco en el Betis, pero sí que lo hizo de juvenil tres años en el Real Valladolid. Bueno, dos, «porque uno apenas aparecí por el campo», relata ‘El Peque’. Luego fue cedido «o me echaron, mejor dicho, a la Medinense, con 18 años, donde jugué en Tercera». Y pronto, bien pronto, entró en la directiva del Betis junto a otros jóvenes como Octavio Martín Cano o Ricardo Calleja, para dar el relevo y descanso a Ático Cernuda. Soltero y con menos de 30 años, Nemesio ya era el presidente del Betis.

El fútbol base de entonces no era como el de ahora. Comenzando por los directivos, «nos reuníamos en el piso de la Federación de la calle Alcalleres, pero éramos amigos. Todos queríamos ganar, pero estábamos unidos»; siguiendo por los recursos, «antes un balón era para doce chicos», y concluyendo por los campos, «en el Real Valladolid juvenil entrenábamos en el ‘miniestadio’ que le decíamos a un terreno que había junto al campo de la Federación, muy pequeño, que alumbraban con los faros de los coches de los padres». Nemesio recuerda también cómo su entrenador, don Julio Lasa, les hacía, antes de entrenar, ir con una bolsa de plástico para retirar las muchas piedras que había. No sólo don Julio. También Rafita y Lesmes fueron sus entrenadores.

«Había grandes directivos y no ahora, que están colocados a dedo en la Federación», relata con su tono siempre retador. Junto al difunto Domingo Caballero y Pedro Baticón, Nemesio se encargaba de negociar con el Real Valladolid el ‘Día de Ayuda a los clubes modestos’. Por esas fechas, había un día de apoyo económico al Real Valladolid y otro a los clubes modestos, con un suplemento en las entradas. Uno siempre coincidía con el Real Madrid y otro con el Barcelona. Fue en la etapa de Fernando Alonso y Gonzalo Alonso, dos de los mejores presidentes de la entidad a juicio de Nemesio. «Y un día perdimos 100.000 pesetas de la calle Macías Picavea, sede del Real Valladolid, a la Plaza Poniente, que es donde se encontraba la Federación de fútbol». Y lo explica. En realidad, no es que se extraviaran. Gonzalo Alonso se comprometió con ellos a entregarles un millón de pesetas, pero luego les dijo que no le salían las cuentas y que les daría solo 900.000. Con los siguientes presidentes se olvidó esta costumbre hasta llegar al actual que, según comenta Nemesio, «ni nos conoce casi, ni sabe ni quiere saber lo que es el fútbol modesto. He hablado con él una vez, pero le he mandado tres cartas sin respuesta».

Nemesio, en lo deportivo, es bético, del Betis de Valladolid. Ha visto el Real Valladolid muchos años como su competidor, y en ocasiones como aquel equipo que le quitaba los jugadores, no se les cedía e incluso «no quería que nosotros estuviéramos en Tercera División o en División de Honor juvenil. O después de haberlos echado, como en el caso de Sergio Escudero, Iván Zarandona o Diego López, y llegar a ser profesionales con nosotros, reclaman su parte de las cantidades económicas de derechos de formación». Esta circunstancia es la que no le ha sentado bien a Nemesio que afirma rotundo: «Nos han hecho mucho, mucho daño».

Con sus defectos y sus virtudes, sus razones o sus sinrazones, ser del Betis, es ser diferente. En el fondo, es el equipo de la Circular, de Vadillos, aunque su nombre sea verdiblanco. Algún iluminado de la política les llegó a decir que se cambiaran de apelativo por esos otros del barrio y poder así recibir alguna subvención ya que llamándose Betis iba a ser más difícil.

Nemesio ha destilado su confianza en las personas que «conocen el fútbol base, el fútbol de Valladolid, el de la calle…», y ha demostrado que jugar en tierra en el antiguo campo no es óbice para situar al equipo donde lo hizo y sin taquilla: «Recuerdo el primer partido que jugó el equipo en Tercera, en La Balastera con el Palencia, o cómo el presidente del Oviedo, Eugenio Prieto, no se creía que ese club, con esas instalaciones, podía haber llegado a División de Honor juvenil».

Dos veces presentó su dimisión, la primera tras un partido del Betis de División de Honor con el Real Valladolid. «Pensé que era una venganza de la Federación hacia mi persona», y una segunda vez por motivos de salud y de su enfermedad. Ahora espera sacar «un presidente, un directivo que sea bueno, que sepa lo que es el Betis y el fútbol modesto». Aunque su nieto Sergio repite: «Mi yayo tiene que durar mucho para que yo sea grande y pueda ser el presidente del Betis».

La historia del Betis le ha dado grandes jugadores, entrenadores, y también algún préstamo a cuenta y asunto bancario en el que ha tenido que avalar incluso con su vivienda, pero «el Betis me lo ha pagado todo». Por su delicado estado, ya no ve los partidos los sábados y domingos en el campo. Le cuentan los resultados por teléfono. Es una gozada escuchar a Nemesio llamar a los patrocinadores las ‘casas comerciales’ en palabras de otros tiempos. La realidad actual del club ve en los ingresos por Sergio Escudero y sus derechos por el traspaso desde el Murcia al Schalke 04 un buen dinero que ‘El Peque’ quiere destinar «cuando se cobre todo» a un campo de hierba artificial para que el fútbol base del barrio y su Betis no se mueran nunca.