Obsesión por el gol en el Real Valladolid

El autor del texto analiza los problemas del Pucela para anotar

Antoñito se lamenta durante el partido frente al Celta disputado en Zorrilla. /G. Villamil
Antoñito se lamenta durante el partido frente al Celta disputado en Zorrilla. / G. Villamil
CARLOS PÉREZ

No me gusta escribir de fútbol en esta columna de opinión. Ya he contado en alguna ocasión que el día que repartieron la destreza para practicar este deporte yo no fui a clase, así que nunca he practicado este deporte. En realidad nunca tuve destreza para cualquier otro deporte, pero alguno practiqué con escasa fortuna en lo personal aunque buena en lo colectivo. El caso es que al no haber jugado al fútbol ni en el patio del colegio, no he tenido esa formación que te da un entrenador o la experiencia de estar en un terreno de juego. Pero ser malo no implica que no me gustase. Me gusta el fútbol, que se le va a hacer. Y como ya peino canas (es una frase hecha como podéis ver en la foto) y he visto mucho fútbol, tengo claro que me fío de mis sensaciones tanto o más como del análisis del mejor ojeador. Porque yo me equivoco, pero ¿quién no lo hace al hablar de fútbol?

Os cuento esto porque llevo tiempo diciendo que el problema del Real Valladolid no eran los delanteros. O que quizá sí lo fuera, pero que no podíamos saberlo porque no hacíamos un juego que hiciese que creemos muchas ocasiones como para echar la culpa a los delanteros.

Fichados dos delanteros en el mercado de invierno, seguimos igual. Después un debut ilusionante de Guardiola, podemos decir sin miedo a equivocarnos que seguimos por lo menos igual. Y seguimos igual porque jugamos a lo mismo. Ojalá el fútbol fuese algo tan sencillo como cambiar de delantero y empezar a meter goles. No lo es. Por eso yo no soy entrenador. Confío en que la llegada de Hervías nos permita alguna variación táctica que provoque esa mejoría que necesitamos. Porque lo que necesitamos es una mejoría. El equipo defiende bien, compite bien y tiene actitud. Sólo nos falta marcar goles, lo cual no es poco teniendo en cuenta que el gol es la salsa del fútbol.

No voy a decir que no nos preocupemos con la falta de gol. Llevamos ya partidos suficientes como para saber que tenemos un problema y no es una racha coyuntural. Pero no debemos obsesionarnos porque las obsesiones son malas. Las obsesiones no te hacen mejorar. «La pasión es una obsesión positiva. La obsesión es una pasión negativa», dice el escritor belga Paul Carvel. Así que tenemos que tener pasión por ganar y no una obsesión por el gol.

Vamos a por el Betis con la expectativa del bien que nos harán esos tres puntos, pero con la sabiduría de que la derrota no nos manda a Segunda, con la tranquilidad de quien sabe que hemos llegado a tener veintiséis puntos porque sabemos competir. La mejoría debe venir por seguir haciendo bien lo que hacemos bien.