orgullosos de nuestro pucela

«El sábado nos dejó una derrota que reforzó nuestro sentimiento de pertenencia a Valladolid. Valoremos el esfuerzo de los chicos de Sergio», propone el autor, que incluye el del Bernabéu entre los partidos que quedará grabado para siempre en su retina

Alcaraz, Calero, Nacho y Toni parecen mostrar a Asensio el camino al vestuario. /R. GÓMEZ
Alcaraz, Calero, Nacho y Toni parecen mostrar a Asensio el camino al vestuario. / R. GÓMEZ
TONY POLA

Cada temporada hay algún partido que queda grabado para siempre en la retina de los aficionados. El recuerdo en cuestión no tiene necesariamente que ir ligado a una victoria, ya que cada persona vive cada jornada de una manera diferente. Los hay que guardan con cariño un viaje que hicieron, aquel encuentro al que acudieron con un ser querido, ese día que hacía tanto frío, el golazo que se marcó en aquella tarde o un triunfo especial. Como grandes sufridores, en nuestro corazón blanco y violeta y en nuestra alma castellana también hay un gran hueco para dolorosas o humillantes derrotas.

El sábado, sin embargo, se dio una circunstancia que en los últimos años no era muy común en el club: acabamos orgullosos tras perder un partido. La frase, leída así en frío, parece una incongruencia que solo los más fieles entenderán. Lo cierto, no obstante, es que tenemos muchos motivos por los que estar contentos ante el momento que vive nuestro Pucela, un equipo que ha pasado de sonrojar en campos minúsculos a asombrar en el Bernabéu.

El corazón me pedía cargar esta columna de críticas hacia algunos medios que, ansiosos por levantar ídolos, son capaces de encumbrar a un jugador que solo ha sido titular en Segunda B y que ha costado más que toda la plantilla del Real Valladolid. Sin embargo, me he dado cuenta que cada momento perdido en hablar de «ese», es un segundo que no aprovecho para alabar a los nuestros. Todos y cada uno de ellos merecen nuestro reconocimiento e incluso, a día de hoy, han demostrado ser mejores jugadores que otros a los que auguran un balón de oro. ¿Se imaginan que los tres golazos que anotó Verde la semana pasada los hubiera marcado en otro equipo?

El sábado la suerte nos dio la espalda, pero nos dejó una derrota que ha reforzado nuestro sentimiento de pertenencia hacia Valladolid. Valoremos el trabajo y el esfuerzo de los chicos de Sergio, máxime cuando el equipo de otros municipios similares como Zaragoza, a día de hoy, están en plazas de descenso a Segunda B. Los nuestros no tendrán el halo de estrellas de otros, pero sí un compromiso y una lucha que, ya era hora, nos están haciendo sentir orgullosos. Ante el Eibar, toca aplaudir y guiar al Pucela hacia una victoria que siga aumentando nuestra fe y nuestro colchón de puntos. Gracias, Pucela.

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