El oxígeno milagroso del RCD Español

El equipo blanquiazul utilizó un novedoso sistema de recuperación en la temporada de 1952-53, en la que le ganó los dos partidos al Real Valladolid

Una vez que trascendió su método para recuperar a los jugadores del Español del esfuerzo, Scopelli no tuvo inconveniente en posar junto a las bombonas de oxígeno en el vestuario blanquiazul./
Una vez que trascendió su método para recuperar a los jugadores del Español del esfuerzo, Scopelli no tuvo inconveniente en posar junto a las bombonas de oxígeno en el vestuario blanquiazul.
JOSÉ MIGUEL ORTEGA

Alejandro Scopelli, uno de los grandes futbolistas argentinos de antes de la guerra –fue subcampeón mundial en 1930-, mantuvo ese mismo prestigio en su etapa como entrenador en los numerosos equipos a los que dirigió a éste y al otro lado del Charco. En España trabajó en el Deportivo de La Coruña, Celta, Granada, Valencia y R.C.D. Español, nada menos que en tres etapas diferentes.

Pero sin duda fue la temporada 1952-53 la que dejó una huella más profunda tanto en el equipo perico como en la propia Liga española, puesto que sus métodos de trabajo causaron sensación y polémica, especialmente el de la aplicación de oxígeno a sus jugadores antes de los partidos y en el intermedio de los mismos.

En Argentina lo utilizaban numerosos equipos, pero en Europa no había constancia de que en el mundo del fútbol se recurriese a esta ayuda para recuperar a los jugadores del esfuerzo realizado. Un reportaje periodístico, en el que aparecían varios futbolistas del Español con mascarillas inhalando oxígeno puro en el vestuario, descubrió este recurso con el que Scopelli trataba de obtener el máximo rendimiento físico de sus hombres, de modo que cuando el conjunto catalán visitó Zorrilla, el 19 de octubre de 1952, los aficionados vallisoletanos ya estaban al corriente del revolucionario sistema del rival.

El conjunto blanquiazul ganó 0-1, con un gol de Arcas, pero la clave de su triunfo no estuvo en la ayuda del oxígeno, sino en la formidable actuación de Marcel Domingo, el meta francés que antes había defendido la portería del Atlético de Madrid. El entonces seleccionador nacional, Pedro Escartín, presenció el partido y solo se fijó en el españolista Marcet para el inmediato compromiso contra Argentina.

Después de haber triunfado en su país, y en el Atlético de Madrid, Marcel Domingo jugó a gran nivel cuatro temporadas en el Español, siendo un valladar en los partidos contra el Valladolid de la temporada 52-53.
Después de haber triunfado en su país, y en el Atlético de Madrid, Marcel Domingo jugó a gran nivel cuatro temporadas en el Español, siendo un valladar en los partidos contra el Valladolid de la temporada 52-53.

El Español llegó al viejo estadio del Paseo de Zorrilla con una racha de cinco victorias consecutivas para mantener después su imbatibilidad hasta la duodécima jornada, cuando se enfrentó en Las Corts al F.C. Barcelona que, con Kubala de estrella, se alzó con la victoria por 1-2, remontando en la segunda parte, pues los pericos se habían adelantado con un gol de Mauri.

Los azulgranas eran, sin duda, mejores que sus vecinos, pero por si lo del oxígeno tenía la influencia benéfica que se decía, en el descaso ocurrió algo sorprendente. Al llegar al vestuario, los jugadores españolistas se lo encontraron lleno de humo porque las toallas se habían quemado misteriosamente. En medio de la humareda reinante no era recomendable conectarse a las bombonas de oxígeno, así que el Español abordó el segundo periodo nervioso y desconfiado, algo que influyó en que sus adversarios pudieran dar la vuelta al marcador.

No hubo investigación federativa del incidente, que se achacó a un descuido, pero sí es verdad que desde aquel día cambió radicalmente la suerte del equipo blanquiazul, que perdió el liderato y terminó cuarto en la Liga, ganada por el F.C. Barcelona.

Cuando el Real Valladolid visitó Sarriá en la segunda vuelta, el 22 de febrero de 1953, el Español ya no era tan temible como lo había sido antes, pero aún así los catalanes volvieron a ganar por el mismo resultado, 1-0, con gol de Egea…que debió ser invalidado, pues el pase previo se lo dio Paseiro con la mano. El colegiado Fombona lo dio por bueno y, aunque el Pucela hizo méritos al menos para empatar, volvió a tropezarse con un inspiradísimo Marcel Domingo.

Entonces, al menos en el mundo del fútbol, no estaba generalizado el concepto de dopaje, e incluso algún tiempo después, especialistas en la materia determinaron que la aplicación de oxígeno tenía un efecto placebo más que un estímulo real. De hecho, cuando se torció su racha victoriosa, el Español dejó de usarlo y todo quedó reducido a una anécdota que aún hoy, 67 años después, se sigue recordando.

Actualmente, sin embargo, el oxígeno continúa siendo motivo de discusión, en cuanto a sus efectos benéficos para recuperar al cuerpo humano de grandes esfuerzos. De hecho, la conquista del Everest no se considera válida si el escalador se ayuda de oxígeno en la ascensión, pero nadie lo usa en otros deportes, de modo que parece claro que su aplicación supone un efecto más sicológico que real. El Español de aquella época estaba firmemente convencido de sus efectos positivos…que dejaron de serlo a raíz del episodio de las toallas quemadas en los vestuarios de Las Corts.

Pero al margen de este asunto del oxígeno, Scopelli fue un trotamundos que recorrió numerosos países tanto en su etapa de jugador como en la de entrenador, en la que aportó sus grandes conocimientos tácticos para hacer campeón al Universidad de Chile y, por dos veces, al América de México, mientras que en su etapa española logró dos Copas de Ferias –antecedente de la Copa de la UEFA- con el Valencia.