Pablo Hervías vuelve cedido al Real Valladolid

Pablo Hervías, en su etapa en el Real Valladolid. /C. Guerrero
Pablo Hervías, en su etapa en el Real Valladolid. / C. Guerrero

El extremo riojano, que apenas ha jugado 180 minutos como azulgrana, se despidió ayer de la plantilla antes de viajar con destino al estadio Zorrilla

LETIZIA GÓMEZEibar

Pablo Hervías vuelve al mismo sitio del que vino en verano. Tras varias semanas de negociaciones, el Eibar y el Valladolid han alcanzado un acuerdo para que el extremo riojano vuelva al club pucelano como cedido hasta el final de la presente campaña. La suya es la crónica de una marcha anunciada tras el ostracismo que ha sufrido desde que retornó de su anterior estancia a préstamo en la entidad blanquivioleta, de donde salió a hombros y por la puerta grande tras haber sido uno de los artífices del ascenso a Primera de los de Zorrilla.

El riojano llevaba ya tiempo con la maleta preparada para abandonar el Eibar y, en cuanto ayer recibió la llamada de su representante comunicándole que ya tenía vía libre para irse, acudió a la sesión matutina en Atxabalpe para despedirse de sus compañeros. Después condujo hasta Ipurua para hacer lo propio con los empleados del club y, tras firmar su nuevo contrato de cesión emprendió rumbo a Valladolid para afrontar la que para él será una ilusionante segunda vuelta allí donde ya sabe lo que es triunfar.

Del gozo al pozo

Su excelente rendimiento a orillas del Pisuerga llenó de orgullo al Eibar, que le recibió de nuevo con los brazos abiertos como uno los tres fidelizados que se habían ganado una plaza en la plantilla armera para esta temporada. Sin embargo, su gozo cayó en un pozo.

Pese a realizar una buena pretemporada, Pablo Hervías no llegó nunca a ganarse el favor del técnico armero, que solo le ha concedido 180 minutos ligueros repartidos en tres compromisos, así como partido y medio en la eliminatoria copera, ya que fue sustituido en el descanso del choque de vuelta disputado en Ipurua.

Esa fue la gota que colmó el vaso de una paciencia que empezó a perder cuando vio que su participación en el Eibar iba a ser anecdótica. Debutó en la segunda jornada ante el Getafe sustituyendo a Pere Milla (el otro fidelizado junto a Calavera) en el minuto 67. No volvió a jugar hasta la quinta jornada, en la que fue titular frente al Leganés, aunque él fue el primer jugador sustituido, concretamente por Orellana en el minuto 67. Su único partido completo, junto al de la ida de la Copa en El Molinón, fue el de la novena jornada ante el Sevilla, en el que el Eibar cayó derrotado por un contundente 1-3.

 

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