Partido cómodo para el árbitro

González Fuertes se equivocó poco, pero fueron errores que terminaron por ser decisivos

Partido cómodo para el árbitro
JUAN CARLOS ALONSO

Dirigió el partido Gonzalez Fuertes ayudado en la sala VOR por Medié Jiménez. El gijonés se encontró con un encuentro sencillo de dirigir debido a las pocas disputas, provocadas por un juego con poco ritmo. El colegiado señaló dieciocho faltas, un número muy por debajo de la media en un partido de la máxima categoría, y pudieron ser menos si no hubiera errado en la señalización de alguna de ellas. Cómo paso en El primer gol, que vino precedido de una falta inexistente señalada a Alcaraz, cuando este ganó la disputa de forma limpia a Lainez que posteriormente es el que agarra al pucelano. En esta falta, el Betis centró al área donde Feddal partió en posición justa pero correcta. Masip salió a blocar y chocó con él, que cabeceó de forma limpia hacia su compañero, el cual remata a gol.

Debió amonestar a Sergio León por dejarse caer en el área de forma ostensible, al notar en el salto la mano de Nacho sobre su espalda. Además protestó de forma evidente la no señalización del penalti. Los andaluces también pidieron pena máxima en una caída que exageró Lainez cuando notó por detrás a Calero, que le cargó sobre la espalda. De todos modos, de haber interpretado falta, esta era fuera del área. El VAR confirmó a González Fuertes que el cabezazo de Guardiola a la salida de un córner no se podía considerar gol al no entrar completamente el balón en la portería de Pau López. En conclusión, arbitraje aceptable del asturiano, que debe mejorar el índice de acierto en faltas que aparentemente no tienen importancia.