El partido que nunca existió... en Valladolid

Francesc Maciá, tras proclamar la República Catalana en 1931, invitó a jugar al Pucela un amistoso contra el Barcelona en Las Corts

Los jugadores del Barcelona y el Valladolid posan, junto al árbitro señor Boada, antes del encuentro amistoso disputado el 31 de mayo de 1931 en el viejo estadio de Las Corts. /El Norte
Los jugadores del Barcelona y el Valladolid posan, junto al árbitro señor Boada, antes del encuentro amistoso disputado el 31 de mayo de 1931 en el viejo estadio de Las Corts. / El Norte
JOSÉ MIGUEL ORTEGAValladolid

Una vieja foto con los jugadores del Barcelona y el Valladolid posando juntos en el campo de Las Corts, sin ninguna referencia ni fecha al dorso de la misma, ha sido el punto de partida de una apasionante tarea de investigación que hoy se traduce en esta nueva entrega de 'La Vista Atrás', aprovechando el duelo liguero entre azulgranas y blanquivioletas en el Camp Nou.

La foto, por los capitanes de ambos equipos que portan sendos ramos de flores, Samitier y Antón, nos sitúa al comienzo de los años treinta y, obviamente, se trataba de un partido amistoso, por la diferencia de categoría en que militaban entonces ambos clubes. La búsqueda en la hemeroteca de un encuentro de esas características tardó en dar un resultado que, en cualquier caso no fue el esperado. 'Diario Regional' no hacía la menor referencia a un choque entre el Barsa y el Pucela, y 'El Norte de Castilla incluía un pequeño suelto de apenas cinco líneas, sin titular, dando cuenta del viaje que los jugadores blanquivioletas habían emprendido hacia Barcelona para jugar un amistoso contra los azulgranas aprovechando que no había competición oficial por el encuentro internacional entre España e Irlanda.

En los días posteriores, ni rastro de la suerte corrida por los vallisoletanos en esa extraña excursión a la Ciudad Condal para medirse a un rival infinitamente superior, cuajado de internacionales y que militaba en primera división, mientras que los pupilos de Antón Achalandabaso, que ejercía de capitán y entrenador, lo hacían en tercera.

El reto de buscar una salida a esta situación extraña, me hizo revolver documentos de mi archivo hasta dar con el borrador de un balance de ingresos y gastos correspondiente a la temporada 1930-31, en el que se recoge un apartado de partidos amistosos con el siguiente dato: «F.C. Barcelona. Ingresos: 6.000 pesetas. Gastos: 3.984,40 pesetas».

Un hilo del que tirar. El partido, pese a la ausencia de noticias en la prensa local, sí se había celebrado y además con un beneficio de poco más de dos mil pesetas que serían bienvenidas para las depauperadas arcas del club en aquellos años difíciles, en los que solo la generosidad del presidente, don José Cantalapiedra, hacía posible la subsistencia.

Esta es la formación del Valladolid que se enfrentó al Barcelona, después de la opípara comida con que fue obsequiado en el palacio de la Generalitat. De pie: García, Chacártegui, Pablo López, Anduiza, Antón, Irigoyen, Moratinos, David y Cimiano. Abajo: Salvadores, Susaeta y Grande.
Esta es la formación del Valladolid que se enfrentó al Barcelona, después de la opípara comida con que fue obsequiado en el palacio de la Generalitat. De pie: García, Chacártegui, Pablo López, Anduiza, Antón, Irigoyen, Moratinos, David y Cimiano. Abajo: Salvadores, Susaeta y Grande. / El Norte

El siguiente paso fue el de fijar exactamente la fecha en que el misterioso encuentro amistoso tuvo lugar. El equipo vallisoletano, según el breve que incluía El Norte de Castilla en su sección de deportes, había partido de viaje un viernes, de modo que lo más lógico es que el partido hubiera tenido lugar el domingo inmediato, 31 de mayo de 1931, cinco días después de ese compromiso internacional que provocó la interrupción del campeonato de Copa, disputado entre España e Irlanda, precisamente en Barcelona, y que finalizó con empate a un gol.

Por entonces, España vivía tiempos de cambio tras las elecciones municipales que tuvieron lugar el 12 de abril, saldadas con una aplastante victoria de la Alianza Republicano-Socialista sobre la Coalición Monárquico-Conservadora, tanto en número de concejales como en el de alcaldes, lo que motivó, dos días después, la proclamación de la II República y la salida hacia el exilio del rey, Alfonso XIII.

Tiempos convulsos en todo el país que lo fueron especialmente en Cataluña, ya que Francesc Maciá, uno de los fundadores del partido que había ganado allí esas elecciones, Esquerra Republicana, proclamó el mismo día 14 de abril de 1931, la República Independiente de Catalunya, creando un serio problema para el nuevo Gobierno de la nación, que decretó el Estado de Guerra, aunque tres días después envió a tres ministros de su Gabinete para tratar de convencer a Maciá de lo inconveniente de su decisión.

Francesc Macía, el político que proclamó el 14 de abril la República Independiente de Cataluña.
Francesc Macía, el político que proclamó el 14 de abril la República Independiente de Cataluña.

Y el político catalán, que durante la dictadura de Primo de Rivera había estado exiliado en varios países, entre ellos Bélgica, aceptó renunciar a la independencia a cambio de un estatuto especial para Cataluña que, entre otras cosas, preveía la restitución de la Generalitat, de la que Maciá resultaría elegido presidente.

Otra concesión fue la de que se celebrara en el estadio de Montjuic el partido internacional entre España e Irlanda, ya comentado, y en el que en el equipo español figuraban nada menos que siete jugadores azulgranas.

Mientras, el Valladolid, que había perdido el título de 'Real' con la caída de la Monarquía y el advenimiento de la República, daba la campanada al eliminar de la Copa de España al Atlético de Madrid, ganándole el 26 de abril por 2-1 en el campo de la Sociedad Taurina, para repetir el mismo resultado el 3 de mayo en Chamartín, escenario donde excepcionalmente se jugó este partido.

Esa gesta llamó la atención del mismísimo Maciá que fue quien invitó al Valladolid a jugar ese amistoso contra el Barça, un acontecimiento en la Ciudad Condal, que pasó desapercibido a orillas del Pisuerga. Antes, durante y después del partido, ocurrieron muchas cosas…

Copiosa comida tres horas antes

La hemeroteca del decano de la prensa deportiva española, 'El Mundo Deportivo' fue el paso definitivo para conocer qué ocurrió en aquel partido del que no se supo nada aquí, pero al que se le concedió gran relevancia en la Ciudad Condal, a juzgar por el despliegue informativo del mencionado periódico.

Ya contábamos ayer que fue el propio Maciá quien cursó la invitación al Valladolid para que formara parte de aquella fiesta deportiva, en la que subyacía un claro interés político para exaltar la superioridad del fútbol catalán sobre el del resto del país. Los blanquivioletas militaban en Tercera División, pero acababan de eliminar del torneo copero al Atlético de Madrid y se erigían en un rival perfecto para los intereses del futuro presidente de la Generalitat, en cuyo palacio ofreció una recepción el sábado, 30 de mayo de 1931, a los integrantes de la expedición vallisoletana.

Al frente de la misma figuraban el directivo Eusebio Arconada y el secretario de la Federación Regional, muy próximo al club, Jesús Rivero Meneses, de quien 'El Mundo Deportivo' recogía unas breves declaraciones en las que decía «respetar las aspiraciones catalanistas de contar con un Estatuto de Autonomía», cosa bastante llamativa teniendo en cuenta la tendencia política del señor Rivero Meneses, que tras la guerra, sería nombrado Gobernador Civil de Valladolid y, poco después, presidente del Instituto Nacional de Previsión, y presidente de la Federación Española de Fútbol.

Es muy probable que Jesús Rivero lo dijera por quedar bien y agradecer el trato exquisito que estaba recibiendo el grupo de jugadores vallisoletanos, en el que faltaba una de sus figuras, el mediocentro Gabilondo, que tenía examen en la Facultad de Derecho, donde estudiaba.

Al día siguiente, domingo, el señor Maciá invitó en el palacio de la Generalitat a un suculento almuerzo a los jugadores forasteros, que se inició cuando en Las Corts comenzaba a disputarse el primero de los dos encuentros programados con el F.C. Barcelona de gran protagonista, el que enfrentaba a los suplentes azulgranas con el Tarrasa, en disputa de la Copa Maciá, creada para la ocasión.

Mientras los blanquivioletas se daban el atracón en la mesa, los azulgranas hacían lo propio sobre el césped, endosando un contundente 9-0 al Tarrasa, que era uno de los buenos equipos de la región, campeón de la Copa de Cataluña y subcampeón en varias ocasiones.

Nada más terminar de comer, los muchachos del Valladolid se trasladaron al campo de Las Corts para enfrentarse al Barcelona que, con sus titulares, se aprestaba a rematar aquel día de gloria para el fútbol catalán. El mítico portero Platko era el entrenador de los azulgranas, que jugaron con: Nogués; Zabalo, Más; Martí, Guzmán, Castillo; Piera, Goiburu, Samitier, Ramón y Sagi, ¡todos ellos internacionales, a excepción de Más y Ramón!

Espléndida caricatura de Irigoyen, obra de Gregorio Hortelano 'Geache', colaborador de El Norte de Castilla.
Espléndida caricatura de Irigoyen, obra de Gregorio Hortelano 'Geache', colaborador de El Norte de Castilla.

Antón Achalandabaso, entrenador-jugador del Valladolid presentó este once, recibido con grandes aplausos por parte del público que llenaba las gradas: Irigoyen; Moratinos, Chacártegui; David, Antón, Grande; Cimiano, Susaeta, Anduiza, López y Salvadores.

El Barcelona no solo era superior como equipo, sino que contaba con la clara ventaja de enfrentarse a un Valladolid con la panza llena, que empezó pronto a sufrir las consecuencias de su tardía digestión. A pesar de que se lesionó Samitier, su sustituto, el también internacional Arocha, desencadenó un auténtico bombardeo sobre la portería de Irigoyen, para lograr una aplastante victoria por 10-0, con cinco goles de Arocha, tres de Ramón y dos de Goiburu.

Al hablar del equipo visitante, el cronista de 'El Mundo Deportivo' destacaba la deportividad de sus jugadores y la gran actuación del portero Ignacio Irigoyen… a pesar de los diez goles recibidos. La prensa vallisoletana no hizo la menor referencia a aquel partido amistoso, seguramente por el varapalo recibido y, tal vez, por el claro matiz político que le había rodeado.

Al menos, las fotos del prólogo del encuentro han servido para sacar a la luz una historia con muchas curiosidades y coincidencias con la actualidad.