Penalti riguroso

El autor analiza la actuación del colegiado internacional Martínez Munuera en el Barça-Valladolid, «discreta» entre otras cosas por un penalti «más que discutible»

Los jugadores del Real Valladolid rodean y piden explicaciones a Martínez Munuera. /Efe
Los jugadores del Real Valladolid rodean y piden explicaciones a Martínez Munuera. / Efe
JUAN CARLOS ALONSOValladolid

Desde Benidorm se desplazó Martínez Munuera para dirigir un partido plagado de muchas imprecisiones, que dio lugar a más balones divididos de los previstos. Ello hizo que sancionara un alto número de faltas y alguna otra clara que se quedó en el limbo. En el plano disciplinario, el alicantino estuvo irregular no midiendo las acciones con un criterio unificado. Así, dejó sin tarjetas dos entradas fuertes de Boateng y Messi. El argentino realizó hizo un 'tackle' sobre Anuar a ras de suelo, impactando con los tacos en el pie del pucelano, con ello pudo hacerle daño al ceutí, que se quedó dolorido sobre el terreno de juego. La jugada clave del encuentro se produjo en el área vallisoletana: Piqué en la frontal de la misma, gana la posición a Michel, que le agarra del hombro al mismo tiempo que le mete la cadera, el catalán, al notar el contacto, fuerza la caída. Quizás el colegiado tomó una decisión excesivamente rigurosa. Más claro fue el señalado a Kiko Olivas por una clara zancadilla sobre Coutinho, que le derriba. También se reclamó por parte vallisoletana una mano de Piqué dentro del área, que existió, pero venía después de rebotar en su pecho. En este caso, acertó claramente en no señalar pena máxima. En los tres casos, hubo chequeo del VAR. Al no ser jugadas que pudieran llevar un error claro y manifiesto de Munuera, no le recomendó revisión. Los árbitros asistentes tuvieron que evaluar un gran número de jugadas de fuera de juego de alta dificultad.

Tanto los cinco que señalaron como muchos otros que dejaron continuar demostraron un nivel de acierto pleno. En definitiva, arbitraje discreto del internacional que con la señalización de un penalti más que discutible, marcó el devenir del encuentro. Además de quedarse corto en el uso de las amonestaciones.