Fútbol | Primera División

La peor primera vuelta del Real Valladolid en casa de su historia en Primera

Sergio se marcha cabizbajo del césped de Zorrilla tras la derrota ante el Rayo Vallecano bajo la mirada de Calero./Ramón Gómez
Sergio se marcha cabizbajo del césped de Zorrilla tras la derrota ante el Rayo Vallecano bajo la mirada de Calero. / Ramón Gómez

El equipo de Sergio solo ha retenido ocho de los veintisiete puntos disputados en Zorrilla

J. A. Pardal
J. A. PARDALValladolid

Disputadas las primeras 18 jornadas de LaLiga Santander y con el partido del próximo sábado en Mestalla (16:15 horas) como último choque de la primera vuelta, el Real Valladolid refrendó con su derrota del sábado ante el Rayo Vallecano su peor arranque de temporada como local en toda su historia en Primera División.

Hasta la fecha, después de las sucesivas visitas de Barcelona, Alavés, Levante, Huesca, Espanyol, Eibar, Leganés y Rayo, el Pucela suma 8 puntos de 27 posibles como local, gracias a las victorias consecutivas ante el conjunto levantino y el oscense y los empates ante los conjuntos dirigidos por Rubi y José Luis Mendilibar.

Todos los demás choques con los blanquivioletas ocupando el vestuarios de los locales se han saldado con derrota en un estadio que debería ser un fortín para ellos, por tratarse de su casa y por contar en ella con el apoyo incondicional de su afición.

El equipo pucelano llega con 21 puntos al último encuentro de la primera entrega del campeonato doméstico, el quinto mejor registro de las últimas dos décadas, pero en ninguna de todas esas temporadas ha sumado tan poco en casa. En los descensos de los cursos 2009-2010 y 2013-2014 el equipo llegó a estas alturas con menos puntos que ahora (17 y 16, respectivamente) y aún así había logrado sumar dos puntos más en casa que actualmente, aunque es cierto que también habían logrado llevarse muchos menos de sus viajes lejos de Zorrilla.

Para encontrar un equipo que sumó más que este Valladolid en los partidos lejos de su sede hay que remontarse a la temporada 96-97, la mejor que firmó Vicente Cantatore en la ciudad. En aquella ocasión se llegó a la jornada 17 con 12 puntos en casa y 17 fuera; sumando 8 más que los que atesora el equipo hoy en día.

Al mejor Valladolid también le iba mejor lejos de Zorrilla

64 puntos (en una liga de 22 equipos) logró el Real Valladolid de la temporada 1996-1997, en la que terminó convirtiéndose en el Europucela después de acabar en séptima posición la liga una vez disputadas las 42 jornadas del campeonato.

Aquel Real Valladolid, como el de ahora, también llegó a la jornada 18 con más puntos cosechados en los partidos de fuera de casa (17) que los jugados en su propio feudo (12). Aquellos espectaculares números cambiaron en el segundo tramo del campeonato, donde el equipo terminó haciéndose fuerte en Zorrilla, de donde solo se escaparían ya 14 puntos hasta el final del curso, lo que convierte a aquella temporada en un espejo en el que mirarse para los de Sergio. En las siguientes 24 jornadas Víctor, Peternac y compañía sumaron otros 35 puntos, 25 de ellos en casa y diez fuera, redondeando una temporada absolutamente espectacular.

Una de las claves de aquel conjunto fue su frente de ataque, con futbolistas que ofrecieron en Valladolid sus mejores números. En la jornada 18 los máximos goleadores del Real Valladolid actual son Enes Ünal (3), Antoñito (2), Leo Suárez (2), Óscar Plano (2) y Toni Villa (2), mientras que en el de Cantatore eran Alen Peternac (6), Víctor Fernández (5), Fernando (4) y Mami Quevedo (4).

En el capítulo de los goles en contra hay más similitudes. Tanto los de Sergio González como los de Vicente Cantatore encajaron 20 tantos hasta la jornada 18.

Desde entonces, es la primera vez que el conjunto blanquivioleta llega a estas alturas del curso con peor saldo de puntos en casa que lejos de ella pero este, aunque pueda parecerlo, no es un mal dato, ni mucho menos. En esa gran temporada de Cantatore el con junto logró uno de sus mayores hitos históricos, terminando la liga en séptima posición, lo que le facultó para jugar la UEFA en la siguiente temporada, casi nada.

La plantilla, integrada por algunos ilustres como Torres Gómez, Víctor, Peternac, Benjamín o Harold Lozano terminó la competición con 64 puntos (en una liga de 22 equipos) después de conseguir 37 puntos en casa y 27 lejos de Zorrilla.

En la jornada 18 habían sumado en Zorrilla tres victorias, tres empates y tres derrotas y 17 puntos en otros estadios gracias a cinco partidos ganados y dos empatados (una victoria y un empate más que el actual Pucela de Sergio). En lo que también coinciden ambos equipos en su capacidad defensiva, ya que tanto los de Sergio como los de Cantatore, llegados a este punto de la liga han encajado los mismos tantos: 20.

El problema de la falta de gol del Real Valladolid es más que evidente cuando se acude a comparar ambas escuadras. Tras 18 partidos de liga este Pucela ha anotado 16 tantos; el de entonces acumulaba 23.

Obviando este último dato, está claro que el equipo se encuentra ante un evidente problema, el de ser incapaz de aprovechar la obligatoriedad de llevar la iniciativa en los partidos de casa, donde se le exige salir a por el encuentro y los equipos le suelen regalar la pelota y dejarle hacer.

Posesión infructuosa

Ante el Rayo Vallecano el Pucela tuvo el 58,5% de la posesión, contra el Atlético de Madrid el 56% y contra el Leganés el 67,5% y perdió los tres encuentros tras ser capaz de anotar cinco tantos pero encajando un total de ocho. Ese es hoy en día el problema, el de generar juego y ocasiones claras de gol. Lo primero no le hace falta fuera de casa, lo que extrañamente le facilita las cosas.

A la espera de los refuerzos invernales, el conjunto de Sergio tiene ahora una oportunidad de oro para aumentar su tan manido colchón ante los equipos de abajo puesto que disputará sus próximas dos jornadas lejos de Valladolid, en Mestalla y el Ciudad de Valencia, respectivamente. No volverá a Zorrilla en el campeonato doméstico hasta el último fin de semana del mes, cuando reciba al Celta en un encuentro para el que aún no se ha fijado la fecha y la hora. Para entonces el equipo acumulará tres meses y veinte días sin ganar en casa y la presión será mucho mayor.