Los pequeños detalles que impidieron ganar al Real Valladolid

Waldo empuja la pelota en el gol que terminó siendo anulado por el VAR./Ramón Gómez
Waldo empuja la pelota en el gol que terminó siendo anulado por el VAR. / Ramón Gómez
JAVIER YEPES

Simplemente era esperar. Nacho avanzaba con el balón cosido al pie y directo hacia David Soria, con Waldo como acompañante próximo, y dispuestos ambos a rematar el resultado y el partido. Los puntos estaban ahí, a expensas tan solo de alojar el balón en el fondo de la red getafeña.

Corría el minuto 74, y a veinte del final y con un contrario diezmado, la cosa estaría sentenciada. Pero surgió inesperadamente la prisa traicionera, aguantar era lo lógico en el joven pucelano y el gol deseado se transformó en oportunidad fallida. Ahí estuvo el partido sin la mínima duda.

Creer que el penalti de Plano en el último suspiro fue la jugada definitiva es como pensar que todo lo acontecido anteriormente hay que darlo por bueno.

¿Creen ustedes que con el gol de Waldo, si lo hubiese marcado en posición legal, es decir si no se precipita, el guion posterior hubiese sido el mismo? Pues si les caben dudas ya les digo yo que no.

Y antes de que estas desaparezcan, que no le quepa a nadie ninguna que el chaval tiene un futuro excelente en este equipo, si como hasta ahora Sergio le sigue dando minutos y oportunidades.

Hasta entonces el Real Valladolid había cumplido su papel de manera digna en lo futbolístico y excepcional en lo anímico. Empezar perdiendo tras el trallazo de Arambarri a los 13 minutos le tuvo noqueado unos instantes y a duras penas y sin exponer lo mas mínimo se fue recuperando lentamente. Pero se recuperó.

Que el Getafe, cuarto en la tabla, con el marcador a su favor y el control del partido, es tremendamente difícil de voltear, nadie lo duda.

Sin embargo, el Pucela lo hizo. Y eso nadie debe obviarlo ni mucho menos, dejarlo de valorar en su justa medida porque esa es la mejora que de mantenerse nos va a permitir subsistir en la categoría.

La fórmula empleada ayer por Sergio González de utilizar dos 'nueves', de la cual yo no soy partidario, ayer dio un resultado excelente con resultas en el marcador.

Tan meridiano como que Ünal, que ayer jugó su mejor partido con el equipo y hasta ¡marcó el penalti!, junto a Guardiola, que volvió a marcar, fueron armas decisivas en el ataque pucelano.

Tras el gol de Sergi y con Anuar dejándose el alma y Alcaraz de complemento junto a Óscar Plano y Keko en las bandas, el Pucela fue tirando de paciencia y ganas para desmontar a un Getafe que ya no parecía tan fiero al final de la primera mitad.

Los jugadores se habían comido los nervios, tirado de casta y aquello comenzaba a funcionar. Lo de luego, con el Pucela en dominador ya está, por desgracia, contado.

Sin embargo, el equipo se ha levantado, la gente quiere y ha visto que puede. Solo esos pequeños detalles, que hacen de un error una tragedia, hay que eliminarlos. Mañana en el entreno, ¡dos contra uno!