Algo más que la permanencia

El autor defiende el crecimiento sostenible como objetivo más ambicioso del Club, más allá de la permanencia en Primera. Pero recuerda que «si el año que viene, con sesenta millones de presupuesto, nos olvidamos de cómo llegamos al fango, de nada servirá remodelar Zorrilla y hacer una ciudad deportiva»

Borja juega con los jóvenes del Campus de Navidad en Zorrilla tras el entrenamienmto de ayer. /CÉSAR MINGUELA
Borja juega con los jóvenes del Campus de Navidad en Zorrilla tras el entrenamienmto de ayer. / CÉSAR MINGUELA
CARLOS PÉREZValladolid

Mis primeras palabras en esta columna tienen que ser para expresar mis mejores deseos para todos en este año que ahora comienza. Suerte en lo laboral o en los estudios, salud y por último lo mejor para nuestros equipos de élite. Y como en cada comienzo de año, toca hacer vista atrás y ver cuáles son los objetivos en el 2019. Hace un año nuestro objetivo era el ascenso. Terminamos ganando seis puntos de seis posibles, pero con un equipo lleno de dudas. La mala imagen del equipo fuera de casa lastraba los buenos resultados en casa y ni siquiera la buena imagen de los primeros partidos y el buen hacer de Mata nos hacía ser optimistas. Un cambio de entrador que para muchos fue tardío (no era mi caso y no me voy a apuntar ese tanto ahora) provocó la catarsis de la que hablaba Luis César. El resto de la historia ya la conocemos.

Pero no sólo en lo deportivo tuvimos catarsis. Con el ansiado ascenso llegó un cambio de propiedad y no a manos de un cualquiera. La guerra de los despachos terminó con Ronaldo de presidente y dueño del club. Con un Real Valladolid en boca de todo el mundo futbolístico (tómese la frase en sentido literal) y una sensación de euforia que ha provocado el récord de abonados de la historia del club.

Hasta aquí no os he contado nada que no supierais. Ahora viene la segunda parte de la premisa. Ver los objetivos para 2019. Por una parte el objetivo deportivo debe ser la permanencia. Tampoco digo nada que no sepáis. Pero además del objetivo deportivo está el objetivo social. Este es el crecimiento sostenible del club. Y parece que los pasos son acertados, aunque no hay nada presentado oficialmente. Una nueva ciudad deportiva para que haya un desarrollo de la cantera y un proyecto para que el club genere eso que antes se llamaban ingresos atípicos y que ahora son el principal sustento de los clubes de fútbol.

Me gustaría que en la parcela deportiva mandase Miguel Ángel Gómez. Creo que es uno de los mayores aciertos de Carlos Suárez. Todo lo que hace tiene sentido y aunque se equivoque (nadie es infalible), su sistema de trabajo minimiza esos errores tanto en número como en gravedad del error. La importancia de una persona como Miguel Ángel Gómez viene de que para él predomina el aspecto deportivo en sus decisiones y que además está acostumbrado a trabajar en situaciones de compraventa. No olvidar que el Sevilla bajo ese sistema de trabajo ha llegado a lo más alto deportivamente de su historia.

Por eso el objetivo para 2019 para mí es la consolidación de este proyecto casi por encima de la permanencia, aunque indiscutiblemente sin la permanencia será más difícil. Si el año que viene con sesenta millones de presupuesto nos olvidamos de cómo llegamos al fango, de nada servirá remodelar Zorrilla y hacer una ciudad deportiva. Seguramente en 10 años ambos estarán con telarañas.