La Policía apunta a que «siete jugadores del Real Valladolid estaban comprados» en el último partido ante el Valencia

Los jugadores del Real Valladolid, en el último presunto ante el Valencia en Zorrilla. /Gabriel Villamil
Los jugadores del Real Valladolid, en el último presunto ante el Valencia en Zorrilla. / Gabriel Villamil

Los exfutbolistas Aranda y Bravo pactaron el resultado con parte de la plantilla del Valladolid para apostar, según el juez

J. J. L.

El titular del Juzgado de Instrucción número 5 de Huesca tiene en su poder seis meses de intervenciones telefónicas a los principales implicados en la trama de amaños u 'Operación Oikos'.

La Policía señala que «había siete jugadores comprados del Real Valladolid», según publica el diario El Mundo, después de interceptar una conversación de Carlos Aranda, presunto cabecilla de esta trama y al que se le pinchó el teléfono durante los seis meses de la investigación.

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La tesis de la investigación es la siguiente: «Al parecer, el resultado pactado fue la victoria del Valencia CF en la primera parte y la victoria final del mismo equipo, pronóstico éste que efectivamente se cumplió con la ayuda de jugadores del Valladolid. Por su parte, Carlos Aranda Reina y Raúl Bravo Sanfélix hicieron apuestas deportivas en la línea con el resultado previamente pactado». El «amaño» habría sido realizado de «forma concertada con Borja Fernández Fernández», capitán del Valladolid, a cambio de un pago que, según la documentación judicial, estaría pendiente de realizarse o de acreditar con pruebas.

La Policía también señala que tiene acreditada la existencia de una reunión mantenida por Borja Fernández «con varios jugadores de la plantilla del Valladolid en casa de uno de ellos, Sergio Gotán Gallardo, alias Keko», para coordinar el amaño del encuentro. Por realizar estas gestiones, los cabecillas de la trama aluden en sus conversaciones a que el capitán del Valladolid debería cobrar al menos 50.000 euros.

Keko, que la pasada semana declaró en calidad de testigo, una situación que negó en un primer momento, habría acogido en su casa una reunión, que no niega Borja Fernández, quien en la madrugada de este martes salió al paso de los nuevos datos de la investigación y declaró en la cadena Cope que se mantuvo esa reunión, pero que tenía como objetivo celebrar su 'jubilación' como futbolista profesional.

De igual forma, el excapitán del Real Valladolid, al que el club ha abierto expediente hasta que se aclaren los hechos y hasta que haya una sentencia firme, también admite las dos reuniones mantenidas con Raúl Bravo en Valladolid -días antes del Valencia-Real Valladolid y en el pasado mes de enero-, pero Fernández las justifica como la petición de ayuda de Bravo para poder entrenar a un equipo de las categorías inferiores del club blanquivioleta.

Multas económicas y hasta cinco años de suspensión federativa

De los siete futbolistas que señala la Policía, solo han trascendido los nombres de Borja y Keko, y se espera que el Real Valladolid pueda realizar un comunicado en las próximas horas, si bien en la investigación se deja claro que no existe participación de los clubes y que se trata de un intento de lucro personal de los implicados en la trama y futbolistas a título personal.

El club de Ronaldo ya realizó un comunicado la pasada semana tras el estallido de la 'Operación Oikos' en el que se defendió la honorabilidad de la entidad y se incidió en que el club adoptará medidas legales contra aquellos que pongan en tela de juicio su limpieza.

En el caso de confirmarse la participación de los siete futbolistas del equipo blanquivioleta, estos se exponen, además de las sanciones penales, a multas económicas en la justicia deportiva, así como a hasta cinco años de suspensión federativa.

Aranda y su «hermano»

Según los documentos entregados por la Policía al juez, los líderes de la organización llevaron a cabo apuestas deportivas «cuyo resultado proporcionaría unas ganancias del doble de lo apostado por la organización criminal», tal y como estima el juez. Entre las intervenciones telefónicas más destacadas de cuantas obran en poder del magistrado destacan varias a Aranda antes del partido Valladolid-Valencia en las que ordena las apuestas que hay que realizar.

«Mira, hermano» -le dice este ex futbolista a un amigo suyo- «el Valencia gana la primera parte y la segunda, ¿vale? Escúchame, que gana la primera parte y la segunda, ¿vale? O sea que gana la primera parte y el partido lo gana también; no que gana, que tiene que marcar dos goles en las dos partes, que gana primera y segunda (...). Mira, tú sabes lo que es, no se puede enterar nadie, pero sabes lo que es. Nadie. Nadie es nadie, nadie, ni tus amigos, ni nadie».

Tan seguro estaba Aranda del resultado que se iba a producir en el encuentro de la última jornada en Primera que llamó el mismo día del partido a una empleada de los salones de juegos de su propiedad en Málaga, de nombre Maca. «Apuesta 10.000 euros y te llevarás 20.000», le aconsejó. No en vano, un día después del encuentro, el 19 de mayo, en otra conversación pinchada por la Policía, Aranda reveló que «había siete jugadores comprados», en referencia al Valladolid. A lo que añadió, parece que en tono irónico: «Nada más».