La primera piedra de sergio y ronaldo

El autor repasa el último año de la plantilla, desde que estaba en manos de Luis César Sampedro, desnortada y sin salida, hasta la actualidad

Sergio González dirige un entrenamiento del Real Valladolid. /G. Villamil
Sergio González dirige un entrenamiento del Real Valladolid. / G. Villamil
TONY POLAValladolid

Casi sin darnos cuenta tenemos la Navidad a la vuelta de la esquina y, como siempre, llegan las épocas de comilonas, reencuentros y balances. En lo que respecta al Real Valladolid, si en diciembre de 2017 nos dicen que ahora estaríamos como estamos, nos hubieran tildado de locos. Ha sido un año, pues, de esos para recordar, por el ascenso y por las esperanzas de poder construir algo, por fin, a largo plazo.

En abril dejamos atrás las manías de Luis César (quien incluso afirmó tener una oferta de renovación hasta 2020) para dar la bienvenida a Sergio. El catalán ha dado otro aire al equipo, recuperando a jugadores que parecía que no valían para Segunda que han pasado a ofrecer su mejor versión en Primera. Fue el año de Mata y Hervías, con un recordado e inesperado ascenso forjado en unos partidos muy serios ante Sporting y Numancia. Ha sido también el 2018 de canteranos como Anuar, Toni o Calero; una gran noticia para el futuro de la entidad. ¡Cómo ha cambiado el panorama! Si hasta hemos pasado de querer mandar a alguno a 2b a pedir que Luis Enrique le convoque para la Selección…

A esta estabilidad, sin duda, también ha contribuido el apoyo económico de Ronaldo Nazario. La llegada del brasileño y la salida de Moro ha dejado de lado las ideas utópicas del fallido XII Pucela para comenzar a hablar de proyectos ilusionantes como buscar nuevos patrocinadores, modernizar los anexos o negociar con atractivos jugadores internacionales, apoyados en el carisma de Nazario. Otra noticia celebrada por los aficionados ha sido la apuesta por renovar a algunas de las figuras del equipo, a la espera de ver si podemos atar a otros como Calero.

¿Quién me iba a decir en junio, cuando celebraba tirado en el suelo los goles ante el Numancia, que ahora tutearíamos al Madrid o al Barcelona? Para mí esa ha sido la principal clave del 2018, pasar de los resultados y partidos vergonzosos en Segunda a dar la cara en todos los envites disputados en Primera.

Seguro que llegarán momentos duros en cuanto a resultados y hace falta mejorar algunas cuestiones como el acierto ante la portería rival, pero el Pucela nos ha dado muchos motivos para estar orgullosos de ser seguidores del Real Valladolid. Restan 5 compromisos ligueros y uno de Copa para despedir, esperemos que con un buen colchón de puntos, un 2018 que tiene que ser la primera piedra de un proyecto estable y acorde a esta ciudad.

 

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