Real Valladolid

El Pucela no quiso coger el caramelo

Anuar controla ante Varane. /G. Villamil
Anuar controla ante Varane. / G. Villamil

Dominó y se adelantó en el marcador, pero el Real Valladolid volvió a fallar un penalti y terminó por deshacerse después de volver a temblar en los balones aéreos

J. A. PARDALValladolid

Un aforismo futbolístico es la figura que mejor puede describir lo sucedido anoche en el Nuevo José Zorrilla en el choque que enfrentaba al Real Valladolid con el Real Madrid: ante los equipos grandes, el que perdona lo acaba pagando. Y el Pucela lo pagó, tras fallar el enésimo penalti del curso, con una derrota que deja el ánimo del equipo por los suelos, porque en la primera parte el conjunto blanquivioleta fue mucho mejor que los blancos e incluso llegó a mandar en el choque tanto futbolísticamente como en el electrónico. Pero sus fantasmas de toda la temporada volvieron a salir a relucir y de nuevo supusieron un obstáculo insalvable.

1 Real Valladolid

Masip; Antoñito, Joaquín, Calero, Nacho; Míchel, Anuar (Verde, min. 61), Alcaraz; Keko (Cop min, 73), Óscar Plano (Unal, min. 86) y Sergi Guardiola.

4 Real Madrid

Courtois; Odriozola, Varane (Vallejo, min. 88), Nacho, Reguilón (Marcelo, min. 88); Casemiro, Kroos (Valverde, min. 75), Ceballos, Modric; Marco Asensio y Benzema.

Goles
1-0: Min. 29, Anuar. 1-1: Min. 34, Varane. 1-2: Min. 51, Benzema de penalti. 1-3: Min 59, Benzema. 1-4: Min. 85, Modric.
Árbitro
Gil Manzano (comité extremeño). Amonestó a Odriozola, Courtois, Marcelo y Reguilón (Real Madrid) más otras dos amarillas a Casemiro, expulsado en el minuto 80. También fue amonestado Nacho (Valladolid).
Incidencias
Partido de la jornada 27ª de la Liga Santander disputado en el estadio José Zorrilla ante 21.900 espectadores.

El Real Valladolid necesitó batir a Courtois en tres ocasiones, nada más y nada menos, para lograr ponerse por delante en el marcador. El gol de Anuar en el minuto 29 fue el único de los conseguidos que subió al electrónico después de que el VAR anulase uno de Guardiola en el 13, por fuera de juego de Keko, y el asistente otro más del punta de Manacor en el 18, en esa ocasión porque el que se encontraba en posición antirreglamentaria era el propio punta, que había marcado de cabeza.

Para entonces, los 21.914 espectadores que ayer acudieron a Zorrilla ya no sabían a qué recurrir para contener las emociones, porque a esta montaña rusa de celebraciones interruptus y decepciones en forma de banderín al aire se le unía que Rubén Alcaraz había fallado ya por aquel entonces un penalti, el quinto que marra el conjunto blanquivoleta en lo que va de temporada, incapaz de convertir ninguno de los que le han señalado a favor en este curso.

Aquellos fueron los mejores minutos de un Pucela que llegó a recordar a aquel del principio de temporada, capaz de mutar en acordeón para juntarse mucho en defensa y así cerrar todas las líneas de pase y también de estirarse rápidamente en ataque mediante balones largos a unos costados vertiginosos.

Pero, una vez subido a una carreta de esas de los parques de atracciones, no siempre se está de subida, sino que en ocasiones toca bajada. Y las vacas flacas llegaron en el área contraria, cuando Masip fue incapaz de despejar un córner en el que tenía toda la ventaja. Tras el puñetazo al aire del de Sabadell, el balón cayó mansamente a los pies de Varane que no tuvo más que empujarlo a gol para poner la igualada en el marcador.

El Real Valladolid, excelente durante muchos minutos, con la dentadura afilada muchas semanas después y viéndose capaz de tumbar al Real Madrid, se vio de repente, a diez minutos del final de la primera parte, compuesto y sin novia. Había disfrutado de un penalti a favor, fue capaz de introducir el balón en la portería contraria en tres ocasiones y con todo ese camino recorrido veía que no había sido capaz de avanzar ni un solo metro, así que la recta final antes del descanso se le hizo más eterna que el camino a casa después de una noche de fiesta cuando ya ha amanecido.

Sufrió el equipo sin balón y como un flan en defensa, pero consiguió salvar los muebles para marcharse a la caseta sin ningún anexo más en el parte de daños.Tras la reanudación, el choque tardó muy poco en decidirse. A los cinco minutos Plano arrolló a Odriozola en un penalti grosero que Benzema sí anotó y diez después el atacante francés remachó la remontaba blanca con un cabezazo picado en un córner que remató al fondo de las mallas sin oposición.De ahí al final la nada más absoluta, o casi. El Real Madrid, que se mostró tan indolente como su técnico, atrapado en una sala de espera sin esperanza, dejó de apretar y el Pucela, que ya lo veía crudo lo intentó sin descanso pero también sin ningún acierto ni clarividencia.

Modric se encargó de clavar la última punta en el ataúd local con una jugada en la que se marchó con facilidad de sus oponentes para batir a Masip a placer. El domingo, en Eibar el conjunto pucelano volverá a enfrentarse a un rival de su liga, pero esta vez con el agua al cuello, porque ya solo un punto le separa del descenso. El somier ya se nota bajo el colchón.