El pucela de Schrödinger

Muestra el articulista en su texto la absoluta confianza en el equipo y en el trabajo del los técnicos, en los que ve más cosas positivas que negativas

Gianniotas y Moyano, durante el entrenamiento posterior a la derrota ante el Numancia/
Gianniotas y Moyano, durante el entrenamiento posterior a la derrota ante el Numancia
CARLOS PÉREZ

Hay un experimento imaginario desarrollado por este señor que aparece en el título de nombre impronunciable con la intención de explicar la paradoja que existe entre el mundo cuántico y el mundo real. El experimento es complejo de explicar y más por alguien profano en esto temas, pero viene a ser que un gato encerrado en una caja opaca que contiene un veneno que se dispersa en la caja si un dispositivo detecta un electrón que se dispara en la caja, está vivo y muerto a la vez. Por una propiedad de los electrones, el gato está vivo y muerto a la vez en el sistema cuántico, mientras que en la realidad, si abrimos la caja el gato está muerto o está vivo dependiendo de si el dispositivo ha soltado el veneno dentro de la caja o no.

Lo mismo le pasa al Pucela, que está a la vez vivo y muerto. Por un lado, yo creo que el equipo está vivo. Por no irme muy atrás, la primera hora del partido del domingo nos enseñó un equipo con hambre, con ideas y con confianza. Más allá de lo que diga Arrasate de su arenga en el vestuario, el Numancia salió en la segunda parte a verlas venir igual que en la primera, pero se encontró con un gol.

Y ese gol es el electrón que activa el dispositivo que suelta el veneno en la caja. No sé si fue el miedo a perder o qué, pero el equipo cayó anestesiado y quedó a merced de un Numancia ramplón que solo tuvo que aprovechar dos regalos en sendos saques de esquina. Un rasca y gana con premio seguro.

Los números de las ultimas ocho jornadas nos dicen que el equipo está muerto. Muerto, 'matáo' y con un estaca en el corazón. Las sensaciones que a mí me quedan es que no es así. El equipo está en parada a la espera de una RCP y con buen pronóstico si se quita de ciertos malos hábitos. Es como el Valladolid de Benítez salvo que no necesitamos al resucitador Cantatore para salir de esta. Un breve examen de conciencia de todos y un decidido acto de contrición deberían valer porque yo creo que calidad hay. La semana pasada pedía renovar a Luis César y no soy de cambiar de opinión en una semana. El trabajo está por encima de los puntos y las sensaciones que la afición ha tenido a principios de temporada no tienen que caer en saco roto.

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