El año del Var y el Real Valladolid

Analiza el autor las consecuencias para el conjunto blanquivioleta y el fútbol de la aplicación del video como asistente del árbitro

Mateu Lahoz observa el monitor del VAR/
Mateu Lahoz observa el monitor del VAR
CARLOS PÉREZ

Acabo mi resumen de esta temporada hablando del protagonista de la misma. Empezó como una herramienta que iba a quitar la emoción al fútbol porque al final el fútbol vive de la polémica y terminó habiendo más polémica que cuando no existía. Hablo como no del VAR.

No soy mucho de esas cosas como «la otra liga» de García o clasificaciones paralelas en virtud de aciertos y fallos. Me parecen irreales y mentirosas. Pero ciertamente marcan una tendencia. Esa tendencia dice que hemos sido perjudicados por los árbitros esta temporada. Creo que en ocasiones es por culpa de ellos y de un afán de protagonismo algo extraño, pero la mayor parte de las veces es culpa de una falta de unificación de criterios y una mala preparación del sistema de vídeo asistencia. Quiero unir además para valorar la puesta en funcionamiento de dicha herramienta la escasa y pésima autocrítica de los árbitros. Dice el refrán que la mujer del César además de ser honrada debe parecerlo y los árbitros con ese oscurantismo y ese silencio daban más la impresión de tirar la piedra y esconder la mano que de ser administradores de justicia.

Creo que el fútbol es un deporte especialmente difícil de arbitrar porque es muy interpretable, pero no entiendo que con el paso de las jornadas no hayan intentado aprender de los errores. Y que cuando lo han hecho no nos enteremos de los cambios de criterio salvo cuando un periodista pelota nos lo contaba en twitter para justificar la actuación sospechosa de algún árbitro (creo que a veces inventándoselo).

No hablo del arbitraje en España porque creo que esto debe ser implementado a nivel mundial, pero creo que hay que intentar eliminar en lo posible esa arbitrariedad (parece contradictorio quitar a un árbitro la arbitrariedad) de muchas normas. Aclarar las manos y el fuera de juego es primordial. También establecer el criterio de desde donde se puede revisar una jugada o en qué condiciones se debe dejar seguir otra jugada. Eso se consigue igual que yo aprobé la estadística de tercero: haciendo problemas y viendo los fallos en las correcciones para aprender del error.

Creo que es importante que haya sanciones a los árbitros que cometen errores groseros. Evidentemente todos sabemos y tenemos en mente lo que es un error grosero.

Aún así estoy convencido de que la implantación del VAR ha sido positiva. Con las pegas que tiene por culpa de la pérdida de espontaneidad de las celebraciones, creo que hemos ganado en justicia a pesar de los errores.

Ojalá los cambios para el año que viene y el «Know how» hagan que mi valoración dentro de doce meses sea más positiva que la de este año.