El Real Valladolid cae ante el Atlético de forma inmerecida

Alcaraz y Míchel presionan a Saúl / R. Gómez

Los madrileños sacan provecho de su calidad, de su racanería y de las sibilinas ayudas del VAR

Eloy de la Pisa
ELOY DE LA PISAValladolid

Hacía muchas temporadas que el Real Valladolid no dejaba a sus seguidores contentos pese a perder un partido. Ya pasó ante el Barcelona o ante el Espanyol, aunque este último se empatara en el suspiro final. Y este sábado hubo repetición de la jugada. Un Atlético rácano, acomodado, cobardica por momentos, tuvo la suerte de que la calidad de sus hombres decidió. La calidad de Griezmann, fundamentalmente, estupendamente auxiliado por la falta de personalidad de Undiano Mallenco y la ausencia de criterio de su apoyo en el VAR, el asturiano González Fuertes. Pero enfrente estuvo un Real Valladolid que se sobrepuso a todo, que peleo hasta la extenuación y que dejó minutos de una intensidad y una calidad admirables. El Pucela fue coral pese al mal día de Toni. Y hasta Calero se estrenó como goleador en Primera división. Un día que pudo ser histórico estropeado desde Las Rozas.

2 Real Valladolid

Masip, Antoñito, Olivas, Calero, Nacho, Alcaraz, Míchel (Borja, min. 85), Keko, Toni Villa (Leo Suárez, min. 74), Óscar Plano (Verde, min. 82), Ünal

3 Atlético de Madrid

Oblak, Arias, Savic, Godín, Felipe Luis (Thomas, min. 59), Rodrigo, Saúl, Koke, Correa (Gerson, min. 73), Griezmann, Kalinic (Vitolo, min. 69)

Goles:
0-1, min. 25. Kalinic, solo dentro del área. 0-2, min. 45+: Griezmann, de penalti. 1-2, min. 56: Calero, de cabeza. 2-2, min Ünal remata en plancha y el balón golpea en Saúl y acaba en las redes. 2-3: min. 79: Griezmann dentro del area pequeña a la salida de un corner
Árbitro:
El navarro Und.iano Mallenco, apoyado en el VAR por González Fuertes. Siempre a favor del grande ambos Amonestó a Plano, Toni Villa, Olivas, Keko, Alcaraz

El partido se lo cargó Undiano Mallenco, que de manera sibiliana siempre tiró a favor de los de Madrid en las decisiones pequeñas. En el gol de Kalinic aplicó una ley de la ventaja que minutos después negó al Valladolid. O señaló un fuera de banda para los de Simeone que su auxiliar le había dado a los blanquivioletas (y tenía razón el juez de línea). O atendió una llamada del VAR para señalar el penalti, muy discutible, después de que durante dos minutos se siguiera jugando. Pequeñas cosas en las que el colegiado podía tener razón, pero que es palmario que jamás aplicaría en el caso de que el beneficiado fuera el equipo pequeño. A mayor abundamiento, la decisión cercenó la reacción local y dejó a los locales descentrados justo antes de irse al descanso.

Un descanso que les sentó a los locales como un rejuvenecedor, porque en la segunda mitad ahogaron a los madrileños hasta el punto de acogotarles en su area y empatar en dos saques de esquina. Cosas del fútbol: el mal del Pucela y la fortaleza del Atlético se invirtieron.

La desastrosa actuación de Undiano, en cualquier caso, tampoco puede ocultar la racanería del Atlético de Madrid. Los de Simeone llegaron una vez e hicieron un gol. El Valladolid tocó, abrió a las bandas, fue agresivo en defensa, centró al área con peligro y tuvo dos que se fueron al limbo. La diferencia entre el presupuesto de doce cifras y el de ocho.

Había iniciado el partido el Valladolid repitiendo el esquema de Anoeta. Pero esta vez Toni no estaba tan fino como a orillas del Cantábrico y el equipo lo notaba. El murciano era clave en el partido, proque junto con Míchel es de los pocos que puede encontrar los espacios contra un equipo que no los deja. Afortunadamente este Valladolid tiene bastantes recursos y ante la oscuridad de Toni Míchel empezó a descubrir el hueco que había a la espalda de Arias. Y por allí encontró Nacho la manera de fabricar las ocasiones más claras.

El problema del Valladolid tras lograr el empate fue que se tuvo que tomar un respiro. Y eso lo aprovechó de nuevo el francés rubito para, en un par de malos despejes, cazar el balón y embocarlo en la meta de Masip. La injusticia, o los millones, decidía el partido. O eso parecía. Porque minutos después un centro de Nacho fue tocado con el brazo dentro del área por Arias. El defensor acudió a tapar la jugada con los brazos recogidos hacia la espalda, pero en el momento que saltó extendió el brazo derecho y el balón le golpeó. Penalti cristalino que el árbitro de Las Rozas, el del VAR, un tipo apellidado González Fuertes, dijo que no había sido penalti. Undiano, que no lo había visto, no fue a mirar la pantalla. Exactamente lo contrario de lo que hizo en el primer penalti.

Y ahí se mató el partido. El Valladolid ya no pudo luchar contra tanto elemento y el Atletico se llevó el duelo. Porca miseria