El Real Valladolid tiene ante el Villarreal otra oportunidad para distanciarse del descenso

Óscar Plano, en el centro, celebra junto a Nachoy Alcaraz la victoria frente al Celta hace dos semana en Zorrilla. /G. Villamil
Óscar Plano, en el centro, celebra junto a Nachoy Alcaraz la victoria frente al Celta hace dos semana en Zorrilla. / G. Villamil

Sin Calero, pero con Míchel y Alcaraz, el conjunto blanquivioleta intentará poner tierra de por medio ante el penúltimo clasificado de LaLiga

J. A. Pardal
J. A. PARDALValladolid

El Real Valladolid recibe esta noche al Villarreal (Nuevo José Zorrilla, 21:00 horas) en otro choque que puede marcar un antes y un después en la temporada blanquivioleta. Si la pasada semana el partido en Huesca -que se terminó resolviendo con una abultada derrota de lo blanquivioletas (4-0)- se presentaba como una ocasión inmejorable para descartar a un rival por la permanencia, la de hoy no es una cita menos crucial.

Con una victoria, el conjunto pucelano dejaría al submarino amarillo, penúltimo clasificado, a nueve puntos de distancia y además consolidaría su ventaja también en el golaveraje puesto que en el partido de ida los blanquivioletas salieron triunfales de La Cerámica gracias a un solitario gol de Leo Suárez.

Con todo, en el club de Ronaldo Nazário no hay tantas luces de alarma encendidas como en el del Fernando Roig y Sergio González lo sabe y quiere jugar con ello esta noche. «Podemos salir en tromba para que se den cuenta de que el partido es muy importante para nosotros o tener la capacidad de hacerles ver que ellos son los que necesitan sí o sí ganar y nosotros puntuar; aunque una victoria sería un premio muy bonito». Así definía el entrenador catalán la situación de ambas escuadras antes del encuentro y, de paso, deslizaba lo que le ha transmitido a los suyos: «No vamos a quedarnos atrás ni a ir adelante con todo», aseguró para pasar a resumir el término medio que pretende alcanzar: «desde la tranquilidad y la fortaleza defensiva vamos a exponernos ofensivamente».

De nuevo, el trabajo del entrenador y su capacidad para transmitir estos planteamientos a la plantilla se antojan fundamentales, porque Sergio reconoce que cuando mejor se encuentran los suyos es «con un bloque bajo, bien junto y con poca distancia entre líneas para seguir las transiciones, pero en casa eso es difícil porque el equipo quiere que la gente se vaya contenta y ser protagonista».

Para llevar adelante este plan, el técnico que hoy será local cuenta con una baja sensible: la de Fernando Calero, el único jugador de campo pucelano que ha disputado todos los minutos de liga hasta la fecha. Joaquín será su sustituto en un once inicial que contará de nuevo en el eje de creación con la dupla Alcaraz-Míchel después de que el primero de ellos se reincorporase ayer al trabajo con el resto del grupo tras descansar el miércoles por unas molestias en la rodilla y el segundo pueda ser alineado tras cumplir sanción la semana pasada. La gran duda está en la zona de tres cuartos del equipo porque Hervías ofreció buenos minutos en su debut de la pasada semana en El Alcoraz y jugadores como Toni Villa no atraviesan por su mejor momento de la temporada.

Enfrente, un Villarreal que volverá a jugar con tres centrales, como hizo la semana pasada en el empate a dos goles cosechado frente al Espanyol.

Rayo Vallecano, Leganés o Huesca han tumbado a los vallisoletanos con una disposición defensiva similar a la que lucirá hoy en Zorrilla el conjunto castellonense, algo que para Sergio González no esconde una relación causa-efecto. «La derrota contra equipos con línea de cinco atrás ha sido una coincidencia. Contra el Rayo no dio tiempo a ver con cuántos centrales jugaban, porque el gol fue muy tempranero; contra el Huesca no tuvo incidencia porque tres de los cuatro goles fueron más por defectos nuestros que por aciertos de ellos», describió el entrenador ayer, reconociendo, no obstante, que sí que considera «un hándicap» la altura de los defensores amarillos que «ganan centímetros cuando meten a tres en el centro de la defensa».

Más allá de la cuestión puramente física, Sergio dejó ayer un lugar a la reflexión sobre cómo en estos tramos de liga es la mente del futbolista la que juega un papel importante, en ocasiones «por encima del fútbol». «El Villarreal tiene unos fundamentos buenos, pero cada gol que encaja hace que el equipo se resienta mucho; les pasó a ellos contra el Espanyol y a nosotros contra el Celta, pero hay que saber reponerse ante situaciones límite», describió el entrenador pucelano .

Ante esta posible incidencia de la presión sobre la actuación de los futbolistas, el entrenador pucelano llamó a los suyos a volver a aquellas señas de identidad que les hicieron fuertes en su mejor tramo de temporada. «Vamos a intentar ser nosotros mismos y mantener a cero la portería, que es lo más importante», dijo, incidiendo en que si su equipo vuelve a ser el que era, «no debe de temer a nada». Por último, dando por hecho el Pucela seguirá sumando puntos fuera de casa, el técnico llamó a amarrar la permanencia subiendo el número de puntos cosechados en Zorrilla (hasta el momento once en diez encuentros). «Somos conscientes de que nuestra salvación pasa por los partidos de casa y el de hoy vamos a intentar ganarlo», aseguró Sergio, que repitió en un par de ocasiones a lo largo de su comparecencia que la semana de trabajo de los suyos ha sido muy buena. «Los chavales han demostrado una entereza brutal; hemos hablado de lo que sucedió [en Huesca] y hemos analizado las situaciones que nos pasaron y por qué se dieron. Ahora hay que olvidarse de eso porque cada partido es un capítulo diferente de una serie que es la liga».

Con las cartas sobre la mesa, el fútbol será esta noche el que decida en qué posición y con qué colchón de puntos sobre el descenso encara el Real Valladolid los últimos 15 partidos de liga. De momento, el equipo lleva 17 jornadas sin entrar en los puestos de peligro.