El Real Valladolid asalta Anoeta y rompe cinco partidos sin ganar

Toni celebra el gol que abría el marcador / Efe

Toni y Antoñito anotaron los goles de un Pucela serio en ataque, presionante en el centro del campo y ordenado en defensa, pero que debe mejorar mucho en los balones áereos

Eloy de la Pisa
ELOY DE LA PISA

Miguel Ángel Lotina, aquel técnico que pretendió el Valladolid y que acabó entrenando al Deportivo de La Coruña, comentó un día en plan jocoso en la sala de prensa de Zorrilla que el club gallego debería pensar en renunciar a jugar en Valladolid y dar por perdido el partido de antemano ya que los blanquiazules, jugaran como jugaran, acababan doblando la rodilla. Al Pucela acostumbraba a pasarle lo mismo cuando viaja hasta Donostia. A orillas del Urumea el Pisuerga acababa siendo el tributario del río menor. Y por mucho que las estadísticas estén formuladas para ser incumplidas, lo cierto es que si existen es por algo. Básicamente porque implican una tendencia. Tendencia que rompió ayer el Valladolid de Sergio, que recuperó las esencias de los inicios de temporada y se llevó tres puntos y compró tranquilidad para afrontar los choques ante Atlético de Madrid y Athletic.

La primera parte del Valladolid fue de lo mejor que se ha visto esta temporada. Sergio introdujo un cambio sutil: Plano, el mejor del aprtido con mucho, ocupó la parte izquierda del equipo y Toni se movió indistintamente por el centro y por la derecha. La posición de Plano se antojó vital, suyo fue el pase a Toni en el gol, porque el madrileño rinde más en esa zona y, además, defiende muchísimo. Su trabajo de apoyo a Nacho colapsó el ataque de la Real por la banda diestra de los donostiarras. Januzaj y Zaldua se desesperaban y arrastraban a Merino.

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El gol, además, permitió de nuevo ver al Pucela de principios de temporada. Bien armado atrás, con seguridad en la salida del balón y con Míchel y Alcaraz encontrando los huecos para Keko y Toni. El equipo de Sergio se veía cómodo y ni siquiera la amarilla a Calero en el minuto 4 parecía afectarle.

1 Real Sociedad

Moyá, Theo Bautista, min. 65), Le Normand, Héctor Moreno, Zaldúa, Illarra, Januzaj, Oyarzabal, Merino (Rubén pardo, min. 71), Juanmi (Sandro, min. 46), William José.

2 Real Valladolid

Masip, Antoñito, Olivas, Calero, Nacho, Alcaraz, Míchel (Anuar, min. 90), Plano, Keko, Toni Villa (Borja, min. 74) y Ünal (Cop, min. 78).

Goles
0-1, min. 17: jugadón entre Plano y Toni, que el murciano finaliza de un derechazo a la escuadra. 0-2, min. 52: Antoñito recibe un balón buenísimo de Alcaraz, salva la salida de Moyá y anota a puerta vacía. 1-2, min. 62: Oyarzabal remacha sobre la línea de portería
Árbitro
Iglesias Villanueva. Amonestó a Calero, Merino, Míchel, Zaldua

El previsible arreón local en la segunda parte se produjo, como no podía ser menos, pero el Valladolid supo aguantarle y dar el mazao que parecía definitivo. Una maravillosa apertura de Alcaraz a Antoñito se completó con una salida alocada de Moyá y el con el sevillano alojando el balón en la portería.

El partido parecía decidido, pero la Real se lanzó a la heroica y empezaron a verse las costuras del Pucela: el juego aéreo. Todo lo que se botaba de la esquina acaba rematado por los de casa. En una de esas llegó el gol y con él el sufrimiento se acrecentó. Sin embargo, el Pucela supo fajarse en defensa y pese a la nulidad de Ünal y Cop y que Sergio retirara a Toni para dar entrada a Borja, el equipo resisitió con cierto orden y criterio hasta el pitido final.