El Real Valladolid crece hasta la décima posición de la Liga en asistencia de público

Imagen de uno de los llenos históricos del estadio Zorrilla. /R. G.
Imagen de uno de los llenos históricos del estadio Zorrilla. / R. G.

La afición respalda el buen momento que atraviesa el Real Valladolid y la asistencia a Zorrilla supera la de clubes como Alavés, Espanyol o Celta de Vigo

Luis Miguel de Pablos
LUIS MIGUEL DE PABLOSValladolid

Cuando la orquesta suena bien, el público viene solo. Y desde que Sergio González empezara a afinar todos los instrumentos hace ahora siete meses, el 'efecto Hamelin' es una realidad en Zorrilla. Todo lo que ha pasado desde entonces ha sumado hasta conseguir que el estadio recupere el aspecto de las mejores épocas del club. Cuatro llenos para despedir la temporada pasada, el ascenso, una campaña de abonados que desbordó las expectativas más optimistas, el aterrizaje de Ronaldo Nazário,... Y, por supuesto, el hecho de que la orquesta siga afinada refuerza la fidelidad de una afición que ha sufrido demasiado como para dejar pasar de largo el regreso a Primera División.

Todos estos ingredientes se traducen en que el jugador número 12 mantiene el pulso planteado por la plantilla desde la primera jornada de liga y ha disparado la asistencia a Zorrilla hasta situarse como la décima mejor de la categoría, superando en número de espectadores a clubes como Celta, Villarreal o Espanyol, o incluso al Deportivo Alavés, otra de las revelaciones esta temporada.

El crecimiento registrado en el estadio Zorrilla se produce en un contexto de evolución de LaLiga Santander, que este año ha experimentado un aumento del 4% en asistencia en lo que va de temporada –superó los cuatro millones de espectadores entre agosto y octubre, lo que marcó un tope en la competición, aún por debajo de Inglaterra y Alemania– y presenta un grado de ocupación del 75,8 por ciento.

Lógicamente los casos que más llaman la atención son los de los clubes recién ascendidos que crecen de manera exponencial con el Real Valladolid a la cabeza, con un 73% más. Los abonos renovados de manera gratuita han facilitado que se llegara a la cifra de 20.000 carnés, techo en la historia del club, y también han condicionado la puesta en marcha de otro tipo de campañas para captar más aficionados. «Al tener tan pocas entradas a la venta, en cualquier campaña que hagas la mayoría de abonados se quedaría sin entradas», explica Jorge Santiago. Hace mención el director general del club a las 3.000 sillas vacías con las que se parte en cada partido debido a que la zona habilitada para la afición visitante ocupa un total de 1.600 butacas. «Por ley hay que dejar una zona vacía del campo. Es verdad que la de otros campos igual es más pequeña y que la nuestra es más amplia y nunca se llena pero hay que respetarla igualmente», apunta sobre la posibilidad de mejorar el grado de asistencia a corto plazo.

En este sentido otra de las opciones pasa por la cesión de los asientos reservados que quedan libres, y que por ahora ha obtenido poca respuesta entre los abonados. «Esta opción es viable pero solo cuando se han vendido todas las entradas de un partido. No ha tenido mucha repercusión porque muchos abonados no quieren ponerlo a la venta o porque prefieren dejárselo a un amigo. Pero hay que matizar que solo es posible cuando el Real Valladolid haya vendido todas las entradas y el aforo esté completo», insiste Santiago. En ese caso, el abonado que lo solicite puede poner su silla a la venta y el importe se divide al 50 % con el club. La mitad del precio de esa entrada va directamente a una bolsa vinculada a la ficha de ese abonado para descontarlo de su carné del año siguiente.

Los partidos que encabezan el ránking de asistencia esta temporada son los disputados ante el FC Barcelona en la segunda jornada, con 21.674 espectadores, y frente al Espanyol, con 18.262. Ninguno de los cuatro restantes ha bajado de los 16.000 aficionados.

En el resto de clubes las fórmulas que se barajan para captar aficionados son prácticamente las mismas, y la que más ha calado sin duda es la de premiar la fidelidad. Es el caso, por ejemplo, del Levante que al igual que el Valladolid ya regaló el abono el año del ascenso y que esta temporada ha repetido con aquellos que acudieron hace un año al cien por cien de los partidos en el Ciudad de Valencia.

Por otro lado, hay estudios de empresas especializadas en estadios, caso de MKGArena, que aseguran que las mejoras en las instalaciones son cada vez más importantes para enganchar seguidores. Hasta la fecha nadie invertía en lavar la cara a sus instalaciones y ahora LaLiga obliga a mejorar el producto. Uno de esos ejemplos es el del Betis, que ha pasado de 45.000 a 52.000 abonados tras la remodelación del Benito Villamarín la temporada pasada.

Los expertos hablan de mejorar la experiencia del aficionado para fidelizar su elección. «Cuando pintas y arreglas tu casa quieres pasar más tiempo en ella», explican, convencidos de que esta inversión revierte en beneficio propio a corto plazo. La remodelación del estadio es una de las asignaturas pendientes del Real Valladolid que ha superado ya la fase de estudio y todo apunta a que será viable en breve. El propio Ronaldo lo ha deslizado ya en varias ocasiones como una de las prioridades que se deben acometer a corto plazo, y en la misma línea que la ampliación de las instalaciones para que cada vez más niños acudan a los Anexos a practicar fútbol.

 

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