El Real Valladolid no debe olvidarse de trabajar a pico y pala

El autor del texto dibuja sus claves sobre cómo considera que debe de ser la política de fichajes del club

Los jugadores y el cuerpo técnico del Real Valladolid celebran la permanencia en Zorrilla. /G. Villamil
Los jugadores y el cuerpo técnico del Real Valladolid celebran la permanencia en Zorrilla. / G. Villamil
JUAN ÁNGEL MÉNDEZValladolid

Confeti blanquivioleta al viento, ojos encharcados, sonrisas infinitas, Ronaldo y Borja en el centro de la imagen. Zorrilla en pie para aplaudir a sus héroes. Es la fotografía de la permanencia, pero ya es pasado. El fútbol es un deporte sin memoria que se desboca en el elogio inmediato, pero que no se ruboriza cuando tiene que empuñar de nuevo el martillo para atizar cuando vienen curvas. Por eso, llega el tiempo de guardar el retrato en el cajón y trabajar en el presente para asfaltar el trayecto hacia un futuro tranquilo y ordenado.

El Real Valladolid necesita profundos retoques en todas las líneas para no vivir otro año en el alambre. Todo lo que sea dejarse llevar por los últimos minutos de euforia estropeará la objetividad que necesita una planificación sostenible y adecuada a la competición que nos espera el próximo curso. Antes de emborronar los folios con nombres, resulta urgente aclarar las ventas que el club quiere acometer para hacer caja e ir al mercado con un talonario más grueso. Mi compañero J.A. Pardal apunta a un posible intercambio Calero-Ünal. A esto me refería cuando hablo de dejarse llevar por los últimos partidos. El turco ha terminado la temporada por todo lo alto, pero no podemos obviar que ha firmado unos números más que discretos para ser el 'nueve' de un equipo de Primera. Ha mejorado junto a Guardiola, pero nada más. Si el cuadro castellano entiende que el central vallisoletano puede salir, mejor que sea pasando por caja, no en el ejercicio del trueque.

Ronaldo ha lanzado al viento ilusionantes promesas de futuro que ahora hay que trasladar al papel. Hay que pasar de lo onírico a la realidad y el Real Valladolid no puede conformarse con aportar continuidad al proyecto, sino que debe aplicar un salto de calidad que permita a Sergio poder proponer algo más que orden, sacrificio y compromiso. Estas tres señas de identidad deben permanecer intactas, pero es necesario coser otras que son determinantes para buscar el medio de la tabla y vivir en paz. Calidad, gol, imaginación en el centro del campo, futbolistas con capacidad para quebrar las líneas del contrario y fondo de armario son algunos de los ingredientes indispensables para construir el nuevo reto.

La relación que tiene el dueño del club con el Real Madrid y el buen rollo que destila con el planeta fútbol pueden ayudar a conseguir el sueño de añadir clase a la plantilla. Eso sí, lo más sano es que Miguel Ángel Gómez no pierda galones para que la armonía no se acatarre y entremos en una espiral peligrosa. Mejor el consenso. Si el Real Valladolid consigue recuperar el modelo que cinceló una de sus épocas doradas, con fuertes dosis de calidad procedentes de la cantera madridista, seguro que podremos soñar con una vida mejor. Fernando, Víctor, Marcos, Torres Gómez, Antía, Caminero, García Calvo, Santamaría, Fernando Sánchez… Es una buena fórmula para seguir creciendo con calidad y sin coste de traspaso. El problema reside en el sueldo de los protagonistas. Reguilón, Rodrygo, Ceballos, Vallejo, Cristo, Lunin… Eso se lo dejo a Ronaldo, que seguro que negocia con cariño.