El Real Valladolid en defensa: De cerrojo a autopista sin peaje

Calero salta en un balón aéreo junto a Enric Gallego en El Alcoraz. /LOF
Calero salta en un balón aéreo junto a Enric Gallego en El Alcoraz. / LOF

El equipo de Sergio González ha encajado ya 19 goles en las diez últimas jornadas, casi dos de media por partido, y 10 más que en las doce primeras del campeonato

Luis Miguel de Pablos
LUIS MIGUEL DE PABLOSValladolid

Es Helenio Herrera padre de algunas de las frases que más recorrido han tenido en el mundo del fútbol. El argentino, técnico del Real Valladolid en el año 48, era un motivador inagotable y dueño de una chistera con recursos para todo tipo de situaciones, además de uno de los entrenadores que más jugo le sacó al 'catenaccio'. Fue él quien construyó, de atrás adelante y en base a un sistema defensivo prácticamente impenetrable, uno de los mejores Inter que se recuerdan en Italia.

Ponía la cara por sus jugadores para que saltaran al campo sin un gramo de presión sobre los hombros –de él aprendió Mourinho aquello de saltar al campo antes que el equipo para que le pitaran a él–, pero eso sí, de puertas adentro, exigía disciplina, compromiso y sacrificio máximo. Del Mago nos quedan frases antológicas como aquella de 'ganaremos sin bajarnos del autocar' antes de un Betis-Barça, a más de uno le vino a la cabeza el viernes en El Alcoraz, y otras menos populares como 'quien no lo ha dado todo, no ha dado nada'. Y la sensación que dejó la última aparición del Valladolid es que fue su rival quién sí lo dio todo sobre el campo. A excepción del primer cuarto de hora, el Huesca superó a los de Sergio González en cada lance y centímetro del campo, dejando al descubierto la fuga que tiene el equipo atrás. Por muy excepcional que se quieran vender los errores en defensa ante el colista de la liga, la realidad es que con la de Huesca, el Valladolid encadena diez jornadas siendo incapaz de dejar su portería a cero, en un escenario que invita a la plantilla a pasar esta semana por el rincón de pensar.

Los de Sergio González no han podido dejar su portería a cero en los diez últimos partidos

La desconexión vivida en El Alcoraz, cuando había sido capaz de competir en todos los partidos y campos y ante cualquier rival, abre un obligado paréntesis a la reflexión en el que no caben excepciones. Igual que las ocasiones de gol es responsabilidad de todas las líneas, y no solo de los delanteros, también los errores defensivos deben repartirse de manera proporcional, en una presión que empieza en el '9' y termina en el área propia.

Al evidente bache que sufre la pareja de centrales se le suma, en este caso, un problema de colocación y reparto de esfuerzos en el que el técnico está obligado a meter el bisturí. Los números no engañan. No lo hicieron cuando se elogiaba el grado de intensidad adquirido en las doce primeras jornadas del campeonato, en las que se encajaron tan solo 9 goles. Y tampoco engañan ahora que, uno tras otro, se han ido encajando goles y encadenando errores y despistes en los últimos diez partidos de manera consecutiva. La suma hace 19 tantos desde que el Valladolid dejó su portería a cero ante el Eibar en Zorrilla (10 de noviembre).

Rivales directos como Rayo, Leganés o Huesca han sacado los colores a los blanquivioleta

Desde entonces, dos meses y medio, en todos los partidos ha encajado con partidos especialmente señalados como el de Leganés o el de Huesca, curiosamente dos equipos llamados a pelear por la permanencia –el viernes llega a Valladolid el penúltimo clasificado, Villarreal–.

Capítulo aparte merecen los errores de concentración sufridos en los primeros compases de partido, con siete goles recibidos en los primeros veinte minutos de partido, que son nueve si abrimos el abanico a la primera media hora de juego. La solución pasa por recuperar la identidad defensiva y, en palabras del propio HH, creer en el trabajo y en el esfuerzo por encima de todo. «No sé si soy el mejor del mundo, pero sé que hago todo para serlo», sostenía el Mago.