El Real Valladolid ha demostrado sensibilidad y empatía

El autor del texto valora la decisión del club blanquivioleta de deshacer la subida de los precios de los abonos para niños y jóvenes

El director del Gabinte de Presidencia del Real Valladolid, David Espinar, y el de Desarrollo de Negocio, Matthieu Fenaert, posan con los nuevos carnés de abonado. /Alberto Minqueza
El director del Gabinte de Presidencia del Real Valladolid, David Espinar, y el de Desarrollo de Negocio, Matthieu Fenaert, posan con los nuevos carnés de abonado. / Alberto Minqueza
JUAN ÁNGEL MÉNDEZ

El Excel lo aguanta todo. Lo difícil reside en que la transición entre el papel y la realidad sea acompasada y no abrupta. Si la teoría no está bien aterrizada, puede convertir los hipotéticos beneficios en una honda crisis de reputación e institucional. La frontera que separa el éxito del fracaso es tan delgada que cuesta un suspiro atravesarla y cuando te quieres dar cuenta ya estás a oscuras. Al Real Valladolid le han estallado en la cara los precios más frágiles de sus carnés, pero ha estado rápido para sacar el pie de la maceta. En una sociedad donde la rectificación representa un ejercicio inusual, por desgracia, es justo reconocer la sensibilidad que ha tenido el club para engullir sus planes y recorrer el camino inverso al que había dibujado cuando confeccionó su campaña de abonados.

La escucha activa es un valor innegociable para cualquier compañía. Una empresa que no se aísla de su entorno y pega la oreja para conocer las opiniones e inquietudes de su 'target' tiene la orilla más cerca. Y si al sano ejercicio de escuchar, le suma la proactividad para dar servicio y cumplir con las expectativas de sus usuarios, puede comenzar a descorchar la botella. Es lo que ha hecho la entidad blanquivioleta. En lugar de esconder la cabeza bajo el caparazón, ha salido a pecho descubierto y ha resuelto, con determinación y sentido común, la ecuación social que se le planteaba. No hay mayor drama para un cliente que la indiferencia y el club aquí ha destilado tacto y afinidad.

Subir los precios resulta lógico para una institución que quiere crecer y se ve embutida en un frac en el medio plazo, pero no es muy loable aplicar un incremento desproporcionado que actúa como un puñal en el corazón de esa masa social que dentro de unos años tendrá que aplaudirte cuando camines por la alfombra roja. Con la improvisada marcha atrás, el Real Valladolid demuestra que ha aprendido a escuchar.

Más allá de los riesgos de divorcio con una hinchada que también es dueña de los últimos éxitos en blanco y violeta, no haber rectificado a tiempo habría deshumanizado al club, algo que habita en las antípodas de la estrategia de Comunicación que ha puesto en marcha el Real Valladolid en los últimos meses. No puedes comunicar desde el corazón y taparte los oídos cuando las cosas no salen como esperabas. La clave reside en la empatía, en el ejercicio de buscar un punto de encuentro. El conjunto blanquivioleta ha demostrado con hechos que las vías de interacción que ha abierto con su masa social no son unidireccionales, sino que tienen dos sentidos y sirven para mejorar, escuchar y corregir. Para evitar nuevos incendios, eso sí, lo mejor es hacer una tarea que siempre funciona: trate a los demás como le gustaría que le tratasen a usted. Así se minimizarán los riesgos.