El día en el que el Real Valladolid destrózó el sistema defensivo de Paco Jémez

Con Óscar detrás de los puntas, el Pucela goleó al Rayo explotando el hueco entre los centrales y los centrocampistas

Manucho, con Alberto Bueno al fondo, celebra su doblete frente al Rayo en 2012./G. Villamil
Manucho, con Alberto Bueno al fondo, celebra su doblete frente al Rayo en 2012. / G. Villamil
J. A. Pardal
J. A. PARDALValladolid

Parece que fue ayer, pero han pasado ya seis temporadas desde aquel Real Valladolid de Djukic que en su regreso a Primera División resolvió la papeleta con bastante solvencia, terminando la Liga en 14ª posición y salvando la categoría matemáticamente cuando aún quedaban tres jornadas del campeonato por disputarse.

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En aquel curso, como en este, el equipo blanquivioleta compartía categoría con un Rayo Vallecano entrenado, como ahora, por Paco Jémez. Aquel conjunto rayista era muy divertido de ver, especialmente para los que no eran sus seguidores acérrimos porque proponía ataque, ataque y más ataque, descuidando en muchas ocasiones su defensa. De hecho, terminó la competición como el duodécimo más anotador, pero también siendo el tercero que más goles encajó, fruto de ese ansia por buscar la portería rival y de un sistema con tan solo tres defensas, lo que le supuso más de una goleada.

El Real Valladolid fue uno de los equipos que mejor supo aprovechar esa alegría algo alocada de los de la franja en el pecho, endosándoles un sonoro 6-1 en Zorrilla en la quinta jornada del campeonato. Miroslav Djukic apostó ese día por jugarle al Rayo con un doble punta de ataque formada por Manucho y Alberto Bueno, bien acompañados desde atrás por Óscar, que aparecía en el área rival intermitentemente. Y el técnico serbio acertó de pleno. El delantero angoleño y el de Salamanca anotaron un doblete cada uno y Bueno un tanto más, en una goleada en la que también participo Antonio Rukavina.

Según se destacaba al día siguiente en la crónica del partido publicada por El Norte, la brecha la encontró el Pucela en la enorme distancia existente entre la zaga del Rayo (compuesta por Tito, Jordi Amat y Labaka) y su centro del campo (que ocupaban Javi Fuego, Adrián y Trashorras). Ahí hizo daño Manucho, que aprovechó su envergadura para bajar todos los balones largos y ese espacio delante de la defensa de los madrileños para distribuir la pelota a su antojo.

Más allá de que el conjunto vallecano está jugando ahora con cuatro defensas, la que sí que será muy parecida en el partido de mañana será la disposición en ataque que decida Sergio, con Enes Ünal y Sergi Guardiola como fijos en la punta. El turco y el de Manacor disfrutan ahora de la confianza de su técnico, que les ha alineado juntos en los cinco últimos encuentros, y Óscar Plano podría ser el que irrumpiese en ataque de la forma en la que lo hizo su tocayo en aquel recordado 6-1.

El jugador madrileño fue un habitual durante muchas semanas en la mediapunta, pero las lesiones primero de Toni Villa y después de Pablo Hervías terminaron por obligar a su técnico a desplazarle a la banda, donde no está ofreciendo un rendimiento tan alto como el que logró por detrás de los delanteros en la primera mitad del campeonato. La altura de Ünal podrá ser ahora más determinante porque el Rayo ha perdido para el choque de mañana a dos de los hombres con los que se iba a pelear: el central Gálvez y el centrocampista Mario Suárez