El Real Valladolid 'is different'

El autor de este texto expone la relevancia del Pucela en la liga, tanto para protagonizar las mejores noticias como para figurar en las peores

Calero se lleva las manos a la cabeza después del penalti por manos de Arias no pitado en el Wanda Metropolitano./Ramón Gómez
Calero se lleva las manos a la cabeza después del penalti por manos de Arias no pitado en el Wanda Metropolitano. / Ramón Gómez
JUAN ÁNGEL MÉNDEZ

Cuanto antes lo asumamos, mejor para todos. El Pucela no es un equipo al uso, es un club que suele tener imán para protagonizar las situaciones más curiosas, surrealistas en muchas ocasiones. Es capaz de ganar a un rival que viene de una racha histórica de triunfos y también de perder contra un adversario hundido en la miseria para contribuir a su inmediata resurrección. Pucela is different. Tiene lucidez para marcar el gol más rápido de la historia de LaLiga, pero también para encajarlo. Es cuestión de tiempo. El VAR entra en escena y, cómo no, el Real Valladolid es uno de los grandes perjudicados. No podíamos pasar desapercibidos. Es la crónica de nuestra historia. Todo lo que pueda pasar, ocurre. Normalmente, cuando un equipo hace un cambio en el tiempo de prolongación, el encuentro agoniza sin noticia. Si es el cuadro castellano el que lo ejecuta, el crono regala los segundos oportunos para que el contrario marque. Es la vida en blanco y violeta. El caso es figurar en las hemerotecas. La casuística es infinita. Puede creerse salvado a diez jornadas del final y luego terminar en Segunda, y viceversa.

Y en esta línea de firmar la hazaña imposible, el Pucela se va a salvar. No tenga dudas. No puede con nosotros ni el VAR, porque los castellanos somos recios y testarudos. Nos han abierto el corazón y vamos a demostrar en tres jornadas que las afrentas nos hacen más fuertes. La afición ya ha dado un paso al frente y va a meter el primer gol ante el Athletic. Si hace falta, también lo hará contra el Valencia en el epílogo. Sergio y sus futbolistas están de vuelta. Lo demostraron en el Wanda, donde la incompetencia del trencilla les privó de tres puntos, y han recuperado la pasión, la unidad y la fe. Corren y quieren. Los resultados van a llegar a pesar de los condicionantes externos. No hace falta que Ronaldo se ponga duro en Twitter, la contundencia llegará desde el césped. Estoy convencido.

De la última afrenta del estamento arbitral, que diría el mítico García, prefiero omitir comentarios. Nunca he creído en campañas organizadas para hundir a un equipo. Tampoco considero que ahora estemos ante una trama para que el Pucela descienda. No lo veo, más que nada porque el Real Valladolid no es un club incómodo o que despierte antipatías. Eso sí, del mismo modo que somos conscientes de que el Real Valladolid is different, también tenemos que entender que los colegiados del fútbol español no dan para más. Son muy flojos. La tecnología es lo de menos. Pongan las cámaras que quieran, no lo ven. Muchas veces sus gazapos son fruto de que no han dado un puntapié al balón en su vida y desconocen la trastienda. Por eso pitan penaltis absurdos o dejan sin castigo faltas flagrantes y nunca consiguen unificar criterios. Pero nos da igual, el Pucela se va a salvar.