El día que el Real Valladolid encajó 14 goles ante la Real Sociedad

El partido se disputó el 8 de enero de 1941, después de dos aplazamientos, y el portero blanquivioleta ni siquiera se manchó el jersey

La foto, aún en el campo de la Sociedad Taurina, corresponde al partido de despedida de Pablo López, celebrado el 5 de mayo de 1940. En el equipo aparecen, además del homenajeado, Sañudo y Gabilondo, que reforzaron al Valladolid, y en el centro de los que están de pie, el portero José Miguel, que acababa de incorporarse a la plantilla./
La foto, aún en el campo de la Sociedad Taurina, corresponde al partido de despedida de Pablo López, celebrado el 5 de mayo de 1940. En el equipo aparecen, además del homenajeado, Sañudo y Gabilondo, que reforzaron al Valladolid, y en el centro de los que están de pie, el portero José Miguel, que acababa de incorporarse a la plantilla.
JOSÉ MIGUEL ORTEGAValladolid

Real Sociedad y Real Valladolid se han visto las caras en numerosas ocasiones y en diferentes categorías y torneos. Unas veces han ganado los txuri urdin y otras los blanquivioletas, pero en la larga lista de enfrentamientos entre ambos equipos hay un partido que resulta especialmente doloroso para los vallisoletanos, el disputado en el mítico campo de Atocha el día 8 de enero de 1941.

Militaban ambos conjuntos en segunda división y se habían medido en la primera vuelta en un partido también histórico, pues fue el último disputado en el viejo campo de la Sociedad Taurina, saldado con triunfo visitante por 3-6. La Real, que ya había estado en primera cuando se llamaba Donostia, era uno de los favoritos para el ascenso y también para resolver el duelo de la segunda vuelta de la Liga, previsto para el 5 de enero, que no se pudo jugar en esa fecha, ni tampoco el día 7, por culpa de un terrible temporal que azotó principalmente al norte del país.

Lluvia, viento y nieve ocasionaron grandes destrozos y otros problemas, recogidos por los periódicos en primera página con la noticia de que los trenes de Galicia, Cantabria, País Vasco y Cataluña llegaron a Madrid con 56 horas de retraso.

Pese a que el césped de Atocha seguía muy embarrado, el árbitro decidió que el partido se jugaría el miércoles 8 de enero, poniendo fin a la larga espera de los jugadores vallisoletanos, que llevaban recluidos en el hotel desde el sábado anterior. Pero aún siendo favoritos, los donostiarras no podían esperar ni en sueños el desenlace de aquel partido que hubo de suspenderse dos veces.

Pedrín, con la camiseta de la Real Sociedad, en la temporada en que se produjo la escandalosa goleada al Valladolid, a cuyas filas se incorporaría seis años después.
Pedrín, con la camiseta de la Real Sociedad, en la temporada en que se produjo la escandalosa goleada al Valladolid, a cuyas filas se incorporaría seis años después.

La Real Sociedad fue un vendaval como el que había azotado a la península en los días anteriores, y el Valladolid una triste marioneta zarandeada por el ímpetu rival. Al término de la primera parte, la Real Sociedad ya ganaba por 7-1, y lejos de aflojar porque el triunfo no podía escapársele, calcó el juego y el resultado en el segundo tiempo, para colocar el apabullante 14-2 en el marcador, a pesar de que jugó bastantes minutos con 10 hombres, por la lesión de Izaga.

Cuando se supo aquí lo ocurrido, la ciudad futbolera puso el grito en el cielo y, recogiendo el sentimiento general, El Norte de Castilla terminaba la crónica con el siguiente párrafo: «El fracaso escandaloso del equipo en Atocha», al ser conocido en Valladolid, causó una penosa impresión, produciendo la natural y legítima indignación. Tal resultado, que pone en evidencia al Valladolid, es intolerable y confirma que no existió equipo en San Sebastián. Es lamentable en extremo, ya que jamás en la historia del club se registró un tanteo tan escándaloso. ¿Qué han hecho estos tres días en San Sebastián los jugadores? ¿Que dirá después de tan estrepitosa derrota el entrenador, Juanín?

El técnico de aquella temporada, Juan Bilbao, alias Juanín, exugador internacional de Osasuna y Athétic, escurrió el bulto diciendo que se había limitado a dar permiso a los jugadores para ir al cine un par de días, justificó la goleada con la disculpa de que no llevaban los tacos adecuados para jugar en ese barrizal y, sobre todo, señalando al portero José Miguel, como el principal culpable del desastre.

La directiva multó a todos, jugadores y entrenador, y separó de la plantilla al guardameta que, según las malas lenguas, ni siquiera se manchó el jersey blanco que lucía aquella tarde nefasta, un dato que muchos años después me confirmó Tomás Martín, que ya viajaba entonces como utillero del equipo. La Real marcó 14 goles y estrelló seis remates más en los postes…y el portero ¡no se tiró al suelo ni una sola vez!

Al concluir la guerra civil, José Miguel Ortiz había venido a Valladolid para estudiar Derecho en la Universidad y, de paso, jugar al fútbol como portero en el equipo blanquivioleta. La primera temporada se la pasó en blanco, pero en la siguiente contó con la confianza del entrenador…hasta la catástrofe de Atocha. Por cierto que en junio, además de dar la baja al portero, el club también prescindió del entrenador y de algunos de los jugadores que se alinearon aquel día de infausto recuerdo que fueron: José Miguel; Busquet, Sasot; Estrada, Langarica, Torquemada; Peralta, Lizosoaín, Duque, Rufo y Las Heras.

Y otros dos datos más. Paco Bienzobas, que marcó aquel día tres tantos, había sido el ganador del primer trofeo Pichichi de la historia, como máximo goleador de la temporada 1928-29, y al terminar su carrera futbolística se convirtió en uno de los mejores árbitros españoles.

El autor de otros dos goles aquel día de Atocha fue Pedrín, extremo de la Real que en la temporada 1947-48, con 27 años, fichó por el Valladolid y fue pieza importante en el ascenso a primera. Era cuñado del gran impulsor del rugby, Pepe Rojo, pues se casó con su hermana.

 

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