El día que el Real Valladolid goleó al Girona

En la temporada 1958-59 los catalanes se llevaron un sonrojante 8-1 del viejo Zorrilla

Formación habitual del R. Valladolid en la triunfal temporada 1958-59. De izquierda a derecha: Lesmes, Matito, Tini, Morollón , García, Benegas, Pontoni, Ramírez, Mirlo, Beascoechea y Pereda/
Formación habitual del R. Valladolid en la triunfal temporada 1958-59. De izquierda a derecha: Lesmes, Matito, Tini, Morollón , García, Benegas, Pontoni, Ramírez, Mirlo, Beascoechea y Pereda
JOSÉ MIGUEL ORTEGAValladolid

Seguramente los protagonistas del partido de esta tarde no tienen la menor idea de lo que ocurrió el día 2 de noviembre de 1958, entre otras razones porque ninguno de ellos había nacido. Lo que pasó en el ya desaparecido estadio José Zorrilla, fue que el Real Valladolid le endosó al Gerona, entonces tenía castellanizado su nombre, como el de su ciudad, la mayor goleada sufrida en sus 89 años de historia.

El Pucela había descendido después de su Década Prodigiosa en primera división, y el Gerona había subido a segunda la temporada anterior, pero en aquel duelo no influyeron para nada esas dinámicas de uno y otro y lo que se impuso fue la enorme diferencia que existía entre ambas plantillas. El Valladolid, con Saso en el banquillo, había conseguido armar un equipo perfectamente equilibrado con la experiencia de hombres como Benegas, Paco Lesmes, Matito, Tini y García, y la arrolladora juventud de Pereda, Ramírez, Morollón, Mirlo y Beascoechea, la famosa delantera de Los Monaguillos, que ofreció a los aficionados una inolvidable campaña de fútbol y goles.

Los gerundenses se vieron desarbolados de principio a fin por la voracidad realizadora del conjunto blanquivioleta, prácticamente desde el principio del partido con un gol de Morollón, a los dos minutos, que reptitió con otra diana a los 24. Después marcó Chus Pereda y el catalán Muñoz en propia puerta, antes de concluir la primera parte. Con el rival entregado, el festival vallisoletano siguió en la reanudación el mismo rumbo, con dos goles de Mirlo, uno de García y otro de Carlos Ramírez, marcando el del honor visitante Espert, cuando ya estaba decidido.

La formación blanquivioleta de aquella inspiradísima tarde goleadora fue: Benegas; Pontoni, Lesmes I, Tini; Matito, García; Pereda, Ramírez, Morollón, Miro y Peiró, la más habitual de la temporada con la única excepción de que en el extremo izquierdo jugó Peiró, en lugar del habitual, Beascoechea.

El 8-1, que fue la mayor goleada de aquella temporada en segunda división, marcó el futuro de ambos equipos. El Real Valladolid ascendió como campeón a primera, y el Gerona descendió a tercera, a pesar de que destituyó al entrenador Ricardo Gallart a falta de ocho jornadas, esperando inútilmente que el sustituto, José María Burset, pudiera enderezar el rumbo.

Emilio Morollón, autor de los dos primeros tantos frente al Gerona, fue el máximo realizador de la categoría, con 23 goles.
Emilio Morollón, autor de los dos primeros tantos frente al Gerona, fue el máximo realizador de la categoría, con 23 goles.

Aquella paliza fue, como queda dicho, la más dura sufrida por los gerundenses en toda su historia, pero también un fiel reflejo del balance final de la temporada, pues los blanquivioletas fueron el equipo más goleador de la categoría, con 80 tantos a favor, y los blanquirrojos el más goleado, con 63 en contra. Emilio Morollón fue, además, el mejor artillero de segunda división, con 23 goles.

El Gerona había sido fundado en 1930 y su primer presidente, Albert de Quintana y de León, fue un personaje de mayor calado político que deportivo, ya que estaba afiliado al Partido Republicano Catalán y fue fundador de Esquerra Republicana de Cataluña, ocupando, tras la proclamación de la República, el cargo de Gobernador Civil de Gerona.

Con un tipo tan influyente en la presidencia, podría pensarse que el equipo gerundense subiría como la espuma y, pese a que el señor Quintana murió pronto, en 1932, ascendió a segunda división en 1934 y rozó la hazaña en la siguiente temporada, quedándose cerca del salto a primera.

Tras la guerra civil, el Gerona pasó por muchas vicisitudes, militando casi siempre en tercera y estando, como tantos otros clubes, al borde de la desaparición, pero terminó por rehacerse hasta lograr subir a primera en 2017, consolidándose desde entonces entre los grandes de la Liga española.

Y aunque muchos no lo sepan, hay algunos jugadores relevantes que han vestido las camisetas de ambos equipos: Aldecoa, Cánovas, Cendoya, Jofre, Juanpe, Timor, Mata, Becerra, y los actuales Kiko Olivas, Rubén Alcaraz y Keko.

Incluso por el banquillo gerundense ha pasado gente que estuvo vinculada al Real Valladolid, como técnicos o como jugadores, empezado por Emilio Aldecoa, el entrenador que más partidos ha dirigido al Gerona en toda su historia, Carlos Platko, Vicente Sasot, Juan Antonio Ortega, Pepe Pinto, Gerardo Gatell y los más recientes Gratacós, Rubi y Eusebio Sacristán.