Fútbol

El Real Valladolid se interesa por el delantero brasileño Marcos André

Marcos André conduce la pelota en un partido contra el Hércules de la fase de ascenso a Segunda División./Joaquín P. Reina
Marcos André conduce la pelota en un partido contra el Hércules de la fase de ascenso a Segunda División. / Joaquín P. Reina

El jugador, cedido hasta ahora en la UD Logroñés, es propiedad de un conjunto brasileño y su claúsula ronda los dos millones de dólares

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El Real Valladolid continúa moviéndose en el mercado de fichajes para reforzar tanto su primer equipo como su filial e incluso para repetir fórmulas como la seguida con Fede San Emeterio, Álvaro Aguado o José Antonio Caro, que pese a fichar hace meses se quedaron cedidos en clubes de Segunda antes de incorporarse a la disciplina del club blanquivioleta.

Uno de los que está en el punto de mira de la dirección deportiva pucelana es el delantero brasileño Marcos André, que acaba de terminar su vinculación con la Unión Deportiva Logroñés de Segunda B. El jugador se encontraba cedido en el conjunto riojano, procedente del Guaratinguetá Futebol de Sao Paulo y con una parte de sus derechos en propiedad de un fondo de inversión. En el conjunto riojano en dos temporadas y media ha sido capaz de anotar un total de 26 goles (2 en su primer año y 12 en cada uno de los siguientes), tras llegar a él procedente del filial del Celta de Vigo.

En Logroño se le considera un buen delantero, con mucha movilidad y acostumbrado a caer a las bandas para generar peligro, donde se aprovecha de su prodigiosa arrancada en velocidad. No es un punta-boya que ejerza de referencia, sino más bien un jugador de segunda línea de ataque, acostumbrado a formar con otro delantero a su lado.

Además de sus cifras anotadoras, destaca también el elevado número de tarjetas amarillas que cosechó la temporada pasada (7), lo que indica que es un jugador de sangre caliente, que ha terminado por contagiarse de la brega de los duros centrales del Grupo II de Segunda División B.

Ahora, tras demostrar que la categoría de bronce se le queda corta, André busca dar un paso adelante en su carrera y alcanzar el fútbol profesional, toda vez que la próxima temporada ya no será sub-23 (cumple esa edad el próximo mes de octubre), lo que le limita enormemente a la hora de recalar en un conjunto filial.

Además, su gran hándicap es la cláusula de rescisión de su contrato cercana a los 2 millones de dólares que a buen seguro deberán negociar sus representantes si pretende recalar en el conjunto blanquivoleta, en Osasuna, Racing de Santander o en alguno de los otros equipos que se han interesado ya por su situación.