El Real Valladolid tiene en Joaquín a un central de garantías

El almeriense aprobó en su debut en el Pizjuán ante la delantera más efectiva de LaLiga Santander

Joaquín intenta llegar a un balón atrapado por Vaclík./Ramón Gómez
Joaquín intenta llegar a un balón atrapado por Vaclík. / Ramón Gómez
J. A. Pardal
J. A. PARDALValladolid

Seguramente su página en la Wikipedia ya reflejará que Joaquín Fernández Moreno (Huércal de Almería, 1996) debutó en Primera División el 25 de noviembre de 2018 con la camiseta del Real Valladolid. Internet no lo olvidará jamás y él tampoco, porque es una de esas fechas que se quedan marcadas a fuego en la mente de un deportista profesional.

Sus sentimientos serán encontrados cuando recuerde la fecha de su estreno en la máxima categoría del fútbol nacional. Su primer partido en LaLiga Santander se solventó con una derrota y además, en el gol, él fue testigo privilegiado puesto que André Silva le cogió la espalda y remató en solitario cuando el equipo intentaba replegarse tras perder la pelota en la salida en busca del campo contrario.

Pero como el cerebro humano siempre intenta olvidar los peores momentos y quedarse con lo más agradable, se reforzará en su cabeza la idea de que no acusó los nervios de llegar por primera vez a un gran escenario y, como piensa la afición, si en su debut raya a ese nivel, quién sabe hasta que cotas puede llegar con el paso de los partidos en los que participe próximamente.

Demostró el espigado defensa (1,93 metros de altura), que su talla no le impide una gran coordinación. Es rápido, va bien por arriba y la pelota no parece quemarle en los pies, aunque en ese aspecto fue en el que se le vio menos seguro. Pese a ello, se atrevió incluso a hacer eso que gusta tanto y que es tan complicado para un futbolista que juega en su puesto: arrastrar la pelota y saltarse con ella la primera línea de presión rival. Para hacerlo en el debut hay que tener mucho cuajo, y él lo llevó a cabo.

Hasta fue capaz de rematar en un saque de córner, aunque el balón se marchó muy alto. Al área rival acudió junto a Fernando Calero, su compañero de ayer en la zaga, su modelo a seguir en cuanto a adaptación a la categoría se refiere pero también, como él, otro de los centrales con más proyección del fútbol español. Juntos, Joaquín y Calero, formaron una de las parejas más jóvenes en defensa que se le conocen en la historia reciente del Real Valladolid. El de Almería cumplió los 22 en mayo y el de Boecillo los 23 hace tan solo dos meses.

Llegó a Valladolid el último día del mercado de verano procedente del equipo de su ciudad tras haber jugado en las categorías inferiores de la selección. Con el Almería jugó en Segunda División 75 partidos en las últimas dos temporadas demostrando un gran nivel, lo que le valió un billete para la ciudad del Pisuerga a cambio de un millón de euros. Ahora la inversión y el buen ojo de la dirección deportiva blanquivioleta parecen empezar a dar sus frutos tras un buen encuentro de Copa del Rey que supuso su primer partido con la elástica pucelana y después de su aceptable debut en el Pizjuán. Hay central de futuro en Zorrilla, ahora falta darle su tiempo exacto de cocción. Paciencia.

 

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