Fútbol | Primera División

El Real Valladolid y el Madrid enfrentan su fútbol y su estado mental

Reguilón, Ünal y Casemiro pelean por el balón el Bernabéu en el partido de la primera vuelta de la liga./Ramón Gómez
Reguilón, Ünal y Casemiro pelean por el balón el Bernabéu en el partido de la primera vuelta de la liga. / Ramón Gómez

Ambos conjuntos llegan al choque en Zorrilla repletos de bajas y sometidos a una gran presión por los malos resultados que han cosechado en los últimos encuentros

J. A. Pardal
J. A. PARDAL

Han pasado ya cuatro meses y siete días desde aquel partido de liga en el Santiago Bernabéu en el que el Real Valladolid «tocó el cielo» -como aseguraba el pasado viernes su entrenador, Sergio González- en una gran actuación que, pese a todo, no le sirvió para llevarse a Pucela ninguno de los tres puntos en juego, tras encajar un 2-0 tan engañoso como definitivo.

Desde entonces se han sucedido muchos acontecimientos en los dos conjuntos que esta noche (20:45 horas) se vuelven a ver las caras en el Nuevo José Zorrilla. Ambos necesitan una victoria. Los locales para volver a sumar y así remontar el vuelo lejos de los puestos de peligro y los visitantes para reparar su resquebrajado amor propio y de paso seguir peleando por la segunda plaza y evitar que los que vienen detrás pongan en peligro su tercer puesto.

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Desde aquel choque en la capital de España los blancos no han dejado de titubear en liga dejándose puntos aquí y allá (en las últimas 16 jornadas han cedido un empate y cuatro derrotas) hasta caer a doce del Barça antes de que arrancase esta jornada y, en una terrible sucesión de acontecimientos, han terminado eliminados sucesivamente de la Copa del Rey y de la Liga de Campeones con tan solo una semana de diferencia. Demasiado castigo para un club que cada temporada aspira a ganarlo todo y que en este curso, salvo milagro, tendrá que conformarse con el Mundial de Clubes que levantó allá por finales de diciembre en Emiratos Árabes Unidos.

Santiago Hernán Solari, que debutó en la competición doméstica frente al Pucela, tiene las horas contadas al frente de una plantilla golpeada por los resultados, dolida con las altas esferas y que dista mucho de ser un remanso de paz, con jugadores otrora referentes como Isco o Marcelo tremendamente cuestionados y sin un puesto titular en el equipo.

Para colmo, el técnico argentino ha perdido para los próximos dos meses al único jugador que levantaba el ánimo a la grada: Vinícius Junior, que no comparecerá en Zorrilla por una rotura de ligamentos en el tobillo como tampoco lo harán los lesionados Carvajal, Lucas Vázquez, Llorente y Gareth Bale; Mariano, que ayer no se entrenó aquejado de una gripe; ni el sancionado Sergio Ramos.

En esas complicadas circunstancias, pero aún así con una convocatoria que seguramente estará repleta de jugadores internacionales con sus selecciones nacionales, el Madrid visitará a un Real Valladolid que quiere volver a parecerse a aquel que enseñó sus mejores galas en el coso blanco pero que desde entonces solo ha sido capaz de recolectar diez puntos, con dos victorias y cuatro empates en los últimos 16 partidos.

Precisamente las bajas blancas pueden ayudar a Sergio a decidirse sobre qué once pondrá en liza, después de que él mismo reconociese el pasado jueves en la rueda de prensa previa al choque que la no comparecencia de Bale, Lucas o Vinícius le resta profundidad por las bandas a su rival, pero sus sustitutos (especialmente Asensio) le ayudarán a que aumente sus minutos de posesión de la pelota, lo que hace mucho más peligroso el juego del equipo merengue en las zonas más alejadas de la banda.

Por todo ello, la idea del técnico catalán, que ha convocado a 19 futbolistas y tendrá que descartar a uno antes del choque, pasa porque los blanquivioletas recuperen la capacidad de juntar las líneas hasta el límite para multiplicar las ayudas; la misma filosofía que le reportó grandes réditos en el comienzo de la temporada.

Vuelta a los inicios

Gracias a la buena ejecución de esta idea, que ha ido perdiendo fuerza con el paso de las semanas, el conjunto blanquivioleta llegó aquel partido contra el Real Madrid tras encajar tan solo siete goles en las primeras diez jornadas de liga, mientras que en las últimas diez disputadas hasta hoy ha recibido un total de 16.

Sin Stiven Plaza, Borja Fernández, Toni Villa y Luismi, Sergio podría regresar a su 4-4-2 más típico, en el que Rubén Alcaraz y Míchel vuelvan a tener la manija del centro del campo y Óscar Plano acompañe a Sergi Guardiola en la punta del ataque.

La gran duda planea en esta disposición sobre qué jugadores ocuparán las bandas. Por un lado, Nacho será sin discusión el lateral izquierdo, seguramente con Hervías por delante. Por otro, Antoñito podría ocupar el ala izquierda, en la que estaría situado a la espalda de Keko. En el partido de la primera vuelta, y en muchos otros de esta temporada, Sergio ha recurrido a una figura de doble lateral con Moyano y Antoñito ocupando todo el largo derecho del campo, pero ante las bajas en los madrileños parece que esta opción perdería sentido esta noche.

Con los dos equipos atravesando por horas bajas y obligados a luchar con su cuerpo y contra su mente para no hundirse cuando las cosas vengan mal dadas a lo largo de los noventa minutos de juego, el Real Valladolid sueña con ser capaz de tumbar al todopoderoso Real Madrid, cosa que no ocurre desde hace más de diez años.

En un partido de los que a comienzo de temporada se dan prácticamente por perdidos, el Pucela, y especialmente su afición, sueña con puntuar aprovechando eso de que los pescadores suelen obtener ganancia cuando el río está revuelto. En la casa blanca las aguas bajan revuelta, pero no solo hay que querer pescar, sino que también hay que poder.