El Real Valladolid mira al futuro

El autor de esta columna repasa la presentación del proyecto del club blanquivioleta que tuvo lugar el pasado miércoles en Madrid

Carlos Suárez, consejero delegado, y Ronaldo Nazário, presidente del Real Valladolid, durante la presentación del proyecto del club que tuvo lugar el pasado miércoles en Madrid./Virginia Carrasco
Carlos Suárez, consejero delegado, y Ronaldo Nazário, presidente del Real Valladolid, durante la presentación del proyecto del club que tuvo lugar el pasado miércoles en Madrid. / Virginia Carrasco
CARLOS PÉREZ

Acabada la presentación de la oficina del Real Valladolid en Madrid y del proyecto económico-deportivo-institucional y de reforma del estadio y construcción de la ciudad deportiva puedo decir que las cosas podrán salir bien o mal, pero desde luego nadie podrá decir que el proyecto es fruto de una idea de esas que empiezan como en el chiste con un 'a que no hay huevos'.

Toda la presentación ha sido ofrecida con profusión de datos y explicaciones. Se ha abordado cada uno de los niveles en los que debe trabajar el club sin dejar aparentemente nada de la mano de improvisación.

Tanto en lo deportivo, como en lo económico y social han primado dos conceptos. Uno es el futuro y el otro es la ciudad. Hacer un club para nosotros que sea visible en el mundo y que sea sostenible. Se va a trabajar en satisfacer al socio y en captar el talento empezando por los más cercanos. Por supuesto que siempre desde el punto de vista del negocio. No voy a explicar ahora la diferencia entre una ONG y una Sociedad Anónima. Pero se habla de responsabilidad, de sostenibilidad y de transparencia. Y sobre todo se habla de escuchar al socio.

Me ha gustado escuchar el método de trabajo de Miguel Ángel Gómez. Reconozco que tengo debilidad por este hombre y que le compraría un coche usado sin verlo. Escuchar no un proyecto de futuro, sino un método de trabajo que va creciendo y que ya está dando sus frutos me ilusiona mucho más que tener una pantalla-marcador gigante en el estadio y toda la remodelación de Zorrilla. Ronaldo si lees esto (o David Espinar), renueva a este hombre. Nos va a dar más dinero que dos patrocinadores de los gordos.

Hace un par de años en esta columna escribía que el modelo del fútbol había cambiado. Decía que los presidentes se habían rendido a las teles y que daban por bueno ver cemento en los estadios. Y añadía que por qué no se preguntaba a los que ya no iban qué querrían para volver y cuánto estarían dispuestos a pagar por ello. Dos preguntas sencillas. Parece que Matthieu Fenaert tiene experiencia y quiere aplicarla. Otra vez aparece el concepto de trabajar para el socio. Hacer atractivo ir a Zorrilla. Hacer rentable el abono más allá de que sea una forma más económica de ver el fútbol.

Me ha ilusionado muchísimo la presentación del miércoles. Aunque todo depende de que la pelotita entre, se ha mostrado que se está trabajando para que sea más fácil que la pelotita entre (no es irónico decir esto precisamente esta semana). Sólo me da miedo que la ciudad responda. No sé si estamos preparados para este concepto de espectáculo.