El Real Valladolid necesita reconstruir sus virtudes

El autor describe los valores a los que el equipo blanquivioleta debe regresar para volver a ganar

Pichu Cuéllar agarra la pelota ante la intentona de Toni en el partido frente al Leganés. /G. Villamil
Pichu Cuéllar agarra la pelota ante la intentona de Toni en el partido frente al Leganés. / G. Villamil
JUAN ÁNGEL MÉNDEZ

El Real Valladolid ya tiene el fango por las rodillas. Es lo que provoca quitarse el mono de trabajo antes de hora. Para convertir el frac en atuendo habitual, nunca hay que perder de vista el origen del éxito. Sin memoria, el paseo por las nubes puede desembocar en un tortazo de campeonato. Más allá del resultado, que duele, la derrota ante el Leganés abre una brecha que Sergio y los suyos deben suturar cuanto antes para convertir el tropiezo en un leve traspié. Es casi más grave la forma que el desenlace, incluso más preocupante la pérdida de valores y la actitud que el hecho de acumular cinco jornadas sin conocer la victoria. Falló hasta Masip, que se ha ganado por derecho un sitio entre los mejores porteros de LaLiga.

Hace algunas semanas, cuando los triunfos se agolpaban en la mochila blanquivioleta, comentaba en este mismo rincón que el único objetivo del Real Valladolid reside en atar la salvación cuanto antes. Despistarse con otros delirios puede ocasionar bofetadas de realidad como la que se llevó el sábado. Sergio nunca firma análisis vacíos, todo lo contrario. Le afecta poco la euforia y tampoco se pone dramático cuando el resultado no acompaña. Tras el choque del sábado, el entrenador catalán se detuvo en la falta de tensión, un condimento que nunca puede faltar en la escuadra vallisoletana. Perder esta cualidad asfalta la autopista hacia la vulgaridad. Si alguien elude arrimar el hombro, el fútbol coral deja de serlo y aparece el riesgo de que los egos ensanchen la herida. El técnico es muy consciente de las virtudes de su vestuario y seguro que apagará el incendio con el mismo criterio con el que ha construido el ADN de su plantilla.

Perder en el Bernabéu o en casa del Sevilla entran dentro de la lógica, aunque por juego el Real Valladolid mereciera mejor suerte. Competir mal ante el Leganés, sin embargo, es algo que el cuadro castellano no se puede permitir. Y menos aún, a la vista del calendario que se le viene encima. Ante rivales directos, el conjunto pucelano no puede regalarse licencias ni despistes, al menos en su estadio. Amarrar estos partidos, corregir como sea la falta de gol, recuperar el carácter y la intensidad, arrinconar el egoísmo individual o destilar solidaridad en cada acción son deberes que el vestuario de Sergio no puede dejar de hacer si no quiere meterse en un laberinto sin salida. En su mano está recuperar el pulso o dejarse llevar hacia el lado oscuro.

 

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