El Real Valladolid necesita acierto y fortaleza

El autor analiza el momento en el que está el Pucela tras una mala racha de resultados

Javi García y Sergi Guardiola luchan por el balón. /Gabriel Villamil
Javi García y Sergi Guardiola luchan por el balón. / Gabriel Villamil
JAVIER YEPES

Zarpazo bético, el de ayer en Zorrilla, así como suena, para dar comienzo a una época en la que se va instalar el sufrimiento en el club para desasosiego de todos.

Ayer con ese doble gol en contra nos metemos en una zona de conflicto importante de la cual nos va a costar mucho, ¡ojalá me equivoque!, salir.

Bien es cierto que a pesar del magnífico comienzo y de una cierta regularidad interesante en los partidos como visitante, sabíamos que esa falta de acierto de cara al gol nos iba a penalizar y mucho.

De igual forma, y a fuerza de ser lógicos, era patente que ésta temporada de la vuelta a la máxima categoría acarrearía un gran sufrimiento de cara a mantener el estatus por razones tan obvias como el menguado presupuesto a manejar y la baja de un hombre tan decisivo como lo fue en su momento Jaime Mata.

Un hombre cuya importancia está en relación directa con el número de goles y puntos otorgados al Getafe en esta su primera temporada como jugador azulón. O sea, comparar para entender.

Con un equipo bien asentado en el terreno de juego y dotado de una personalidad de juego realmente interesante como este nuestro, la guinda al igual que el pasado curso era el hombre que materializara las ocasiones de peligro para hacer gol.

Sin su concurso ya hemos visto lo que el tiempo nos ha deparado y solo la llegada de Guardiola palía relativamente, muy relativamente, su ausencia.

Algo tan obvio como el saber que eso ya es agua pasada y que lo que toca es remontar con los efectivos de los que disponemos. Y con lo que tenemos, tendremos que pensar que nos alcanza y que morir en el intento es lo que toca y lamentarse es de necios.

Por todo ello urge olvidarse de lo de ayer sin hacerlo, ¡ojo al dato!, de como ocurrió porque ahí es donde reside el quid de la cuestión. La ecuación del éxito es sencilla de enunciar: cero errores defensivos + un acierto en ataque, pero tremenda de sostener. Sin embargo no existe otra por duro que nos pueda parecer.

Ayer, a pesar de todo, el equipo, aún siendo débil en creación y algo blando defensivamente, superó al Betis en muchos momentos del juego pero nunca contó con el acierto final de cara al gol. Y lo acabó pagando y con creces.

Vamos a echar de menos a Toni mas de lo que creemos porque a los que hacen cosas diferentes se les precisa de forma urgente en estos momentos de duda.

A Sergio le compete seguir creyendo en este bloque y dotarle aún mas, con lo que tiene, de una fortaleza defensiva imprescindible en la cual asiente la creación necesaria y la finalización requerida de cara a acertar con el gol.

Ahora que van a aparecer las dudas, es tiempo de ser muy fuertes de ánimo. Mucho. Muchísimo.