El Real Valladolid perdió con el Leganés por tres errores mortales

El autor considera que el equipo blanquivioleta no jugó mal, pese a lo abultado del resultado

Óscar Plano intenta poner un centro al área ante la opisición de Siovas. /G. Villamil
Óscar Plano intenta poner un centro al área ante la opisición de Siovas. / G. Villamil
JAVIER YEPES

La tarde negra, que algún día sabíamos que llegaría, hizo ayer acto de presencia para que supiésemos que los equipos se reinventan jornada a jornada y sin que lo anterior sea garantía de lo siguiente.

Esa negrura no vino ayer por mor de un juego que no fuese el que habitualmente es y que tanto nos gusta.

No nos equivoquemos porque ayer el Pucela con el balón en movimiento y durante los 65 minutos que estuvo en el partido, justo hasta la desgraciada jugada del 1-3, jugó como lo viene haciendo hasta ahora, con un par de peros.

El principal consistió en la lentitud, o falta de velocidad si ustedes lo prefieren, que le imprimió al juego frente a un equipo pertrechado atrás y que para esos entonces defendía por acumulación de jugadores en los aledaños de su portería.

El segundo, muy notable y tremendamente visible, fue el de no defender en forma y modo adecuado las jugadas a pelota parada. Craso error que nos llevó a conceder dos goles en situaciones fáciles de defender en condiciones habituales.

En el fútbol tan importante es manejar el ritmo de juego, cuanto mas alto mejor, con el balón movimiento, obviamente, como el saber manejar las situaciones, tanto a favor como en contra, cuando el balón está quieto.

Y ayer al equipo le faltaron ambas cosas, que solo son subsanables volviendo a trabajarlas a partir de la próxima sesión de entrenamiento. Algo que a buen seguro ocurrirá tras haber observado donde estuvieron los fallos posicionales que generaron el desajuste y ocasionaron el gol en ambas ocasiones.

Sin embargo, nada que objetar en la jugada del tercer gol madrileño y en la cual al mejor escribano del equipo se le escapó el borrón que nunca hubiese deseado echar en tan inmaculada hoja de servicios.

Ahí murió el partido e hizo parecer excelso el ataque pepinero y un fiasco la defensa blanquivioleta. Y, miren ustedes por donde, ni lo uno ni lo otro.

Un Leganés con tres centrales y dos laterales ligeramente adelantados, un cabecero por delante y dos dobles figuras para el centro del terreno y el ataque se adelantó dos veces y se llevó el resultado, que no el juego, de la primera mitad.

Un Pucela enrabietado acortó distancia de salida y estuvo bien cerca del empate, hasta que el tercer error de la tarde se llevó el partido por delante. No hubo más.

Al Real Valladolid, para su honra futbolística, los equipos le empiezan a señalar como un equipo fiable, muy bien armado, constructor de un juego quizás lento en ocasiones, pero enormemente engarzado, al que es muy difícil superar.

Y bueno será, estoy seguro de ello, que ni el resultado ni el modo en el que se obtuvo hagan variar la forma de su juego. Tan bueno como trabajar los errores.

 

Fotos

Vídeos