El Real Valladolid está en Primera

El autor busca motivos para el optimismo tras la derrota blanquivioleta ante el Real Madrid

Óscar Plano corre con la pelota delante de Toni Kroos. /G. Villamil
Óscar Plano corre con la pelota delante de Toni Kroos. / G. Villamil
TONY POLA

En muchas ocasiones me cuesta poner título a esta columna y resumir en pocas palabras de lo que voy a hablar en ella. No ha sido el caso de esta semana, un día duro tras la derrota ante el Real Madrid; una mañana de lunes que se presenta difícil tras lo sucedido el domingo. Cerca de las cinco de la mañana me despierto y se me vienen a la mente las bicicletas de Modric previas al cuarto tanto de los blancos. Ya desvelado, me marcho al sofá e intento dormir una hora más. A las habituales preocupaciones diarias se le suma ahora el maldito fútbol. Con los ojos hinchados por haber descansado poco, marcho hacia el trabajo revisando las redes sociales. El, por otra parte comprensible, reinante pesimismo de la afición pucelana contribuye a minar mi moral.

Trabajo un poco y en un descanso me vuelvo a martirizar con el resumen del encuentro ante el Real Madrid. Sigo dándole vueltas a cómo acabamos goleados tras marcar tres goles y fallar un penalti en el mismo encuentro. No he desayunado. Tengo el estómago vacío y aún bastantes tareas laborales por hacer. Me consuelo prometiéndome un café y una tostada cuando termine alguna de ellas. Antes de volver a la faena, vuelvo a pasarme por las redes sociales para comprobar cómo siguen los ánimos por Valladolid.

Son solo las ocho de la mañana y tomo una determinación: o empiezo a ser algo optimista o acabo deprimido antes de que termine esta mañana de lunes. Repaso la clasificación y allí encuentro el clavo ardiendo al que agarrarme: pese a la nefasta racha, seguimos un punto por encima del descenso. Obviamente, la situación es un tanto engañosa. La tabla no debe esconder que la realidad del Pucela se acerca ahora mismo a la de un boxeador con mandíbula de cristal.

Me quiero convencer, pensando exclusivamente en la gran primera mitad que hicimos el domingo, de que este equipo es capaz de más. De momento, aunque muchos digan que en marzo ya estamos en Segunda, seguimos en Primera y dependiendo de nosotros mismos. Debemos sacar fuerzas de donde sea para evitar caer en la depresión e intentar revertir esta situación, que ya nos está afectando psicológicamente a muchos (cinco penaltis fallados, errores en jugadores que antes parecían muy seguros…). En Eibar, nueva oportunidad para cambiar la dinámica y para creernos que estamos y queremos seguir en Primera.