El Real Valladolid puede fijarse en el espejo del Aula

El autor del artículo busca en la gesta del equipo de balonmano femenino pucelano algunas claves para la salvación de los pucelanos

Un instante de la final de la Copa de la Reina de balonmano. /Marinao González
Un instante de la final de la Copa de la Reina de balonmano. / Marinao González
TONY POLA

Sería muy injusto no aprovechar esta tribuna que cada semana me cede El Norte de Castilla para comenzar felicitando al Balonmano Aula. Las deportistas pucelanas lograron un meritorio subcampeonato en la Copa de la Reina que me hizo recordar épocas donde el balonmano de la ciudad daba ejemplo por toda Europa con su entrega y corazón. Las injusticias arbitrales que ha sufrido el máximo representante futbolístico de Castilla y León no debe empañar esta gran gesta conseguida por las vallisoletanas.

Dicho esto, conviene aclarar que no soy amigo de las conspiraciones ni las prevaricaciones en el mundo del deporte. Quiero confiar en que no hay una campaña destinada a que el proyecto de Ronaldo no se asiente en Primera División. Los hechos, jornada tras jornada, sugieren lo contrario ya que, mientras el Real Valladolid pelea y mejora en cada partido, siempre acaba derrotado por algún infortunio, generalmente relacionado con el VAR.

En Madrid, un gol en propia puerta precedido de un empujón y un penalti por mano no señalado, impidieron a los de Sergio sumar un punto que podemos echar mucho de menos. El equipo compitió ante el subcampeón liguero y mereció conseguir, al menos, un empate. Hay que destacar el gran partido de Guardiola, ofreciéndose por todo el campo, y la velocidad de Waldo.

El coraje del Balonmano Aula podría ser ese buen espejo en el que los chicos de Sergio pueden mirarse. Seguimos, ya que hay un Levante-Girona de por medio, dependiendo de nosotros mismos para salvarnos. El domingo Zorrilla debe ser otro fortín, apoyando desde la llegada de los jugadores y presionando con respeto a todos los que no vistan de blanco y violeta.

Valladolid es una plaza tan particular que el año de la ilusión por ascender y la inversión de Ronaldo puede tornarse en un mal sueño. El descenso planea sobre la ciudad del Pisuerga y el proyecto, otro más, podría quedarse en agua de borrajas de no continuar en Primera. Hay argumentos futbolísticos para lograr la salvación y eso, precisamente, es lo que más rabia da.

Los futbolistas compiten, luchan y dan la cara, pese a sus limitaciones. Valladolid puede estar orgulloso de su balonmano, de su baloncesto, su Club de Patinaje, su rugby… En lo que respecta al fútbol, si nos dejan, también tenemos motivos para confiar. Hay que salir a morir ante el Athletic y rezar para que otro silbato no vuelva a robarnos la ilusión.