Fútbol | Primera División

El Real Valladolid se queda en Primera

Los jugadores del Real Valladolid celebran sobre el césped de Vallecas la permanencia en Primera División./Gabriel Villamil
Los jugadores del Real Valladolid celebran sobre el césped de Vallecas la permanencia en Primera División. / Gabriel Villamil

La victoria en el Estadio de Vallecas y la derrota del Girona ante el Levante aseguran matemáticamente la permanencia del equipo en la mejor liga del mundo

J. A. Pardal
J. A. PARDALEnviado especial a Madrid

El Real Valladolid no ha sido equipo de Segunda División en diciembre, no lo ha sido en enero, ni en febrero, ni en marzo, ni en abril, ni en mayo, ni lo será al menos durante los próximos doce meses porque hoy ganó en el Estadio de Vallecas y el Girona cayó ante el Levante. Los de Sergio González, a falta de una jornada y con 41 puntos en su casillero, se han asegurado matemáticamente la permanencia en la mejor liga del mundo porque han sido uno de los conjuntos más excepcionales de esta liga. No en calidad, ni tampoco en acierto de cara al gol, pero sí en casta, en pundonor y en carácter ganador, y eso también es fútbol.

Capaz de levantarse de sus errores, de revolverse contra los cogotazos en forma de decisión arbitral y de sacar la cabeza cuando las cosas estaban más negras, con el equipo en puestos de descenso con solo tres partidos de liga por disputarse, el conjunto blanquivioleta logró la permanencia venciendo a sus rivales directos y por méritos propios, sin regalos de nadie.

1 Rayo Vallecano

Dimitrievski; Tito (Javi Guerra, m.65), Abdoulaye, Catena (Comesaña, m.86), Alex Moreno (Trejo, m.75); Bebé, Pozo, Uche Agbo, Medrán, Álvaro García; y Raúl de Tomás

2 Real Valladolid

Masip; Moyano, Kiko Olivas, Calero, Nacho; Oscar Plano, Míchel, Alcáraz, Waldo (Antoñito, m.61); Enes Ünal (Duje Cop, m.90) y Sergi Guardiola (Joaquín, m.82)

Goles
0-1, min.6: Enes Ünal, de penalti. 1-1, min.73: Medrán. 1-2, min.80: Sergi Guardiola.
Árbitro
Sánchez Martínez (Comité murciano). Amonestó a Alex Moreno (min.69) y Pozo (min. 76), del Rayo Vallecano, y a Olivas (min. 77) y Calero (min. 85), del Real Valladolid
Incidencias
Partido correspondiente a la jornada 37 de la Liga Santander, disputado en el Estadio de Vallecas ante 10.040 espectadores

Con un once titular en el que siete futbolistas estaban el año pasado en la plantilla que a falta de ocho jornadas se encontraba en undécima posición en la categoría de plata, Sergio supo encontrar una vez más el camino, como entonces, y obrar su segundo milagro en el club vallisoletano, el de menos presupuesto de toda la categoría, una condición contra la que se ha rebelado durante todo el año.

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Sabedor de que se jugaba el todo por el todo en Vallecas, el equipo blanquivioleta salió a matar desde el pitido inicial y la situación se le puso muy pronto de cara, con un penalti grosero de Abdoulaye sobre Guardiola que intentaba aprovechar un balón largo de Nacho. Ünal, otro que ha luchado contra sí mismo y ha sido capaz de dar su mejor versión en los últimos partidos, convirtió en gol la pena máxima y llevó la tranquilidad a una grada abarrotada de seguidores pucelanos.

El conjunto castellano siguió apretando, pero a los veinte minutos de juego levantó el pie del acelerador y dejó la iniciativa a un Rayo Vallecano sin tensión, muy fallón pero con unas bandas de vértigo en las que tanto los laterales como los extremos sembraban el pánico en los dominios de Moyano y Nacho.

Pese a ello, Bebe y Álvaro García no fueron capaces de conectar con Raúl de Tomás o con Pozo, con mucha movilidad pero incapaces de encontrar portería.

En la segunda parte el paso atrás del Real Valladolid fue aún más grande y le costó más de un suspiro, inoperante en ataque y desbordado junto a la línea de cal y con un Rayo Vallecano sin nada que perder volcado a tumba abierta sobre la portería de Jordi Masip.

Medrán terminó por encontrar el hueco y marcar, después de que el meta catalán del Real Valladolid desbaratara pleno de reflejos una ocasión clarísima de Pozo, y la situación cambió por completo. Con ese resultado el Pucela no aseguraba su permanencia y además sufría sobremanera porque era incapaz de frenar a los locales, heridos en su orgullo y empujados por una afición que solo dejaba de animar para acordarse de cantar contra Martín Presa, su presidente.

Ünal, la pesadilla de los centrales rayistas

El sufrimiento blanquivioleta se deshizo de un plumazo en el minuto 80, con un nuevo balón ganado por Ünal -el mejor del partido y una pesadilla para los centrales rayistas Catena y Ba-. El turco cedió en largo sobre Guardiola que se rehizo a un mal control para fusilar a Dimitrievski y colocar a su equipo a cuatro puntos de distancia del Girona, los suficientes para mantener la categoría a una jornada del final.

La alegría fue ya absoluta en Valladolid y en buena parte de la grada de Vallecas, porque hasta el final del choque no se jugó a nada más. Incluso Óscar Plano pudo poner a su equipo con dos goles de ventaja si el guardameta moldavo del Rayo no lo hubiese impedido, pero nunca en toda la liga el Pucela ha ganado un partido por dos goles de ventaja y en el día en el que conseguía la permanencia no iba a ser menos.

Nadie dijo que iba a ser fácil pero esta plantilla, este técnico y esta afición lo hicieron posible. Es momento de disfrutar: el Real Valladolid estará otro año más en Primera.