El Real Valladolid recupera a Toni Villa, el hombre de la bota a un balón pegada

El murciano no será titular pero tendrá en Vitoria sus primeros minutos desde que se lesionara ante el Barça hace dos meses

Toni Villa intenta regatear a Rodrigo Tarín en el choque ante el Leganés disputado en Zorrilla./Ramón Gómez
Toni Villa intenta regatear a Rodrigo Tarín en el choque ante el Leganés disputado en Zorrilla. / Ramón Gómez
J. A. Pardal
J. A. PARDALValladolid

Deben de estar desentrenados los músculos faciales y las cuerdas vocales de la afición del Real Valladolid, ausente desde hace demasiadas semanas el futbolista del equipo que más les hace sacar desde lo más profundo un ¡oh! de admiración de vez en cuando.

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Toni Villa, que hoy regresa a la competición tras recuperarse de una lesión de rodilla que le ha tenido dos meses apartado de los terrenos de juego, es capaz de levantar a todos de sus asientos cuando, con la pelota asida a su pie, supera las líneas enemigas con solo un caracoleo, un amago con la cadera o un toque sutil entre líneas aprovechando un hueco que nadie menos él es capaz de apreciar.

Y por eso, porque genera ilusión, por su fútbol preciosista y porque se crió en la cantera blanquivioleta, su vuelta a los terrenos de juego restaña de alguna manera el ánimo de una parroquia necesitada de buenas noticias porque con las lesiones, el VAR o los goles en contra en los últimos minutos ya empieza a estar colmado el hueco destinado para las malas. Desde que el mediapunta murciano se lesionara en el Camp Nou cuando Arturo Vidal se cayó fortuitamente sobre su pierna izquierda, el Pucela ha vivido su peor racha de resultados de la temporada. Han sido ocho partidos sin Toni en los que se han sumado tan solo cinco puntos (con una victoria, dos empates y cinco derrotas) y el equipo ha pasado de la decimosexta a la decimoctava posición de la tabla, cayendo al descenso por primera vez desde la quinta jornada del campeonato.

La influencia del menudo futbolista sobre el esquema de Sergio González es fundamental porque al técnico le gusta que su equipo se junte bien atrás y cuando sea capaz de robar el balón cabalgue hasta el área rival en unos pocos toques, en transiciones fugaces que no permitan al contrario replegarse; una lid en la que Toni Villa es un experto, como apuntan sus estadísticas. El jugador nacido en Lorquí es, pese a su prolongada baja, el que más regates ha realizado con éxito del equipo (con 43) y también el que más veces ha intentado marcharse de un rival sin conseguirlo (32), lo que indica su arrojo a la hora de buscarle las cosquillas a las defensas, frente a las que ha conseguido dos goles y otras tantas asistencias en la que es su temporada de debut en Primera División.

Lo llamativo de todo esto, que habría que poner en cuarentena porque seguramente sobre estos datos absolutos influyen muchas más variables que la presencia o no de Toni sobre el campo, es que sin él el conjunto castellano anota y encaja más goles. En los 24 partidos hasta su lesión, el Real Valladolid anotó 19 tantos (0,79 por encuentro) y encajó 29 (1,2 por cita), mientras que en sus ocho jornadas de ausencia el saldo es de 7 goles a favor (0,87 en cada encuentro) y 17 encajados (2,1 por cada novena minutos).

Aunque seguramente él está loco por salir de inicio, Sergio aseguró el miércoles que su número diecinueve no será titular hoy para que vaya regresando progresivamente al ritmo de competición, pero su sonrisa será inmensa solo por el echo de estar en el banquillo y probablemente se desbordará cuando entre al campo. Esta no es una premonición vacua, sino que se ha ido fraguando a medida que Toni iba acoplándose más y más al trabajo con el resto de sus compañeros. Cada mañana, la suya es una de las caras más alegres en los Anexos cuando salta al césped. Si su mueca de alegría se contagia a los aficionados será porque el mediapunta ha vuelto por sus fueros... El equipo no solo necesita de sus capacidades futbolísticas, sino de un inyección de optimismo y moral; y la afición, también.