Fútbol | Primera División

El Real Valladolid recupera el espíritu del ascenso para sumar ante el Alavés

Plano y Martín disputan el balón. / Rafa Gutiérrez

Los blanquivioletas logran remontar un 2-0 después de una primera media hora horripilante y acaban haciendo méritos para ganar

Eloy de la Pisa
ELOY DE LA PISAEnviado especial a Vitoria

El Real Valladolid mostró en Vitoria las dos caras que ha ido enseñando a lo largo de la temporada: la de inicio de temporada y la de febrero. Una media hora impropia de un equipo de Primera División con despiste de alevines y una hora de encuentro en la que metió el miedo al Alavés y a los aficionados vitorianos. Y todo ello porque el plan inicial no funcionó y Sergio supo rectificar y darle al equipo el empaque que necesitaba. Pero como el técnico reconoció en la rueda de prensa, sin esos errores de principiante el Pucela regresaría a Valladolid con dos puntos más en el casillero. El punto vale si se mira desde un momento del choque, pero sabe a poco se hace en el tramo final. Lo mejor es que el equipo muestra personalidad y entereza ante las peores adversidades. Y eso puede ser el extra que determine la salvación.

2 Alavés

Pacheco, Martín, Ely, Maripán, Adrián Martín, Jony, Manu, Tomás Pina, Inui (Rolán, min. 59), Guidetti (Wakaso, min. 75), Calleri.

2 Real Valladolid

Yoel, Antoñito, Olivas, Calero, Nacho, Joaquín, Borja (Míchel, min. 30), Keko (Waldo, min. 20), Plano, Ünal Guardiola

Goles:
1-0. MIn 4: Joel salva un desastroso pase atrás de Borja, pero al intentar despejar golpea el balón en Guidetti, que inaugura el marcador. 2-0, min. 23: Jony bota una falta desde la derecha con rosca y el balón entra directamente. 2-1, min 39: Joaquín peina una falta botada por Plano. 2-2. Min. 75: Ünal, de penalti.
Árbitro:
Estrada Fernández, auxiliado en el VAR por Cordero Vega.. Amonestó a Calleri, Adrián Marín, Joaquín, Calero, Míchel, Antoñito, Ünal

Sorprendió de entrada el técnico catalán. No por la elección de los jugadores -es lo que hay en un equipo diezmado por las bajas-, sino porque colocó a Joaquín de medio centro junto a Borja. El mensaje era claro: fuertes atrás y sólidos en el juego aéreo para intentar salir con juego directo hacia Plano, Keko y los dos puntas. El hecho de que el andaluz no jugara de medio centro desde juveniles no parecía preocupar al técnico, que lo que buscaba era sumar de la manera que fuera. Guidetti, Calleri y los centro de Jony e Inui eran suficiente amenaza como para poner reservón a un equipo envuelto en sus miedos.

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Miedos que se tornaron en pavor nada más comenzar el partido cuando un error de Borja en el pase atrás lo convirtió Yoel en el gol tonto de la jornada. Cuatro minutos y a remar, pero ¿tiene este Pucela capacidad para remontar la corriente? Coraje sí, desde luego. Y capacidad también a tenor de lo visto. Con Plano al mando hasta que entró Míchel, el equipo no se hundió e intentó rehacerse del error. Y empezó a encajonar al rival, que por otro lado es lo que querían los vitorianos. Pero la lesión de Keko frenó ese impulso, convertido en nada con el segundo gol de los blanquiazules. La defensa y el portero volvieron a quedar retratados. Nada nuevo, por otra parte, pero para este viaje no hacía falta cambiar nada en la portería. La complicada gestión de esa parte del equipo vuelve a ser nefasta, como ya ocurriera con Paco Herrera.

Total, que en media hora el Pucela había encajado dos goles y hecho dos cambios. Todo iba tan mal, tan cuesta abajo, que si no actuaba Murphy, todo debía mejorar. Y no lo hizo.

La entrada de Míchel dio otro aire al equipo, que con el tanto de Joaquín recuperó la necesaria tranquilidad para afrontar un encuentro que debía ser largo. En especial porque el Alavés mostraba cierta falta de tensión para defender los balones laterales. La media hora más esperpéntica del Pucela parecía arreglarse. Y más cuando tras el gol Guardiola tuvo un escorado mano a mano que sacó Pacheco. El equipo había tirado de orgullo y los gritos de si se puede de los aficionados pucelanos parecían contagiarse a los jugadores.. Guardiola tuvo una nueva ocasión que resolvió Pacheco y el Valladolid ahora ganaba los rechaces, los duelos individuales y todo lo que pasara sobre el campo.

Pero los partidos de fútbol se juegan en dos partes, Y no siempre el descanso llega cuando a uno le conviene.

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No pareció, de entrada, acusar el intermedio el bloque pucelano. Míchel seguía mandando gracias a la labor de escudero que le hacía Joaquín y solo Jony creaba peligro para las huestes locales. La inseguridad se trasladaba de área y el campo se inclinaba hacia el marco de Pacheco.

A la hora de encuentro el Alavés pudo ir frenando el ímpetu de los blanquivioletas, pero los de Sergio mantenían la presión alta y morían en la pelea de cada balón. Y el Alavés se iba asfixiando. Aún así los vitorianos son un equipo con mucho potencial en los costados. Tuvo una diáfana Jony, que mandó el balón a la grada por precipitado, y dejaba claro que el Pucela aun debía sufrir mucho para sumar. Y los blanquivioletas estaban dispuestos a entrar en ese juego y enmendar la horrorosa primera media hora.

Abelardo no debió verlo muy claro, así que tomó la iniciativa y retiró a Guidetti para dar entrada a Wakaso. Y en la jugada siguiente, penalti para los pucelanos forzado por Guardiola ante Ely, un brasileño sin minutos en la Liga Las cosas del fútbol. Ünal lo anotó con seguridad engañando a Pacheco. ¿Qué Pucela se iba a ver ahora? ¿El que llevaba una hora remando con criterio y fe o el que recula cuando ve puntos en el horizonte?

El Alavés tiró de casta. Cuatro partidos consecutivos sin ganar y un rival que te remonta era castigo severo para los de Abelardo. Y se revolvieron. Por las bandas, que es su sitio natural para crear peligro. Daba igual. El Pucela estaba lanzado y el Alavés temblaba. Tanto que Pacheco tuvo que sacar dos balones de gol a Guardiola cuando el reloj amansaba el final del encuentro y posteriormente salvar en la escuadra un genial saque de esquina de Míchel. Claro, que luego Calero sacó sobre la raya un remate de Calleri. Hubiera sido una estocada inmerecida.