El Real Valladolid y la relajación mental

Existen técnicas de relajación que, quizá, convendría aplicar en la plantilla blanquivioleta para afrontar el duro calendario que se avecina

El Real Valladolid y la relajación mental
JUAN ÁNGEL MÉNDEZ

Ahora que el Real Valladolid se encuentra inmerso en una profunda modernización, interna y externa, no estaría mal que se detuviera en el mindfulness para purificar su organismo ante el estrés mental y deportivo que se le viene encima. Es lo que se me ocurre para que el conjunto blanquivioleta recupere el punto y escape de la ansiedad que le aturulla en las últimas semanas. Un rato de meditación y una buena dosis de enfoque positivo quizá le haga escapar del corsé que representan su falta de gol o la obturación de su zona de creación, por ejemplo. Así, sin más, el término puede sonar a moda pasajera de ciertos segmentos de la sociedad que se sumergen en nuevas tendencias emocionales para encarar el futuro con éxito y optimismo. En el espectro deportivo, esta corriente suele ser muy útil para grupos que se atoran en algún momento del curso y no encuentran el camino para volver a su mejor versión, como le ocurre al conjunto castellano.

Phil Jackson es uno de los entrenadores con mejor palmarés de la NBA. 11 títulos le contemplan y puede presumir de cincelar la historia más radiante de dos clásicos como los Chicago Bulls o los Lakers. 'Zen Máster' apoyó su gestión del vestuario, el éxito y el fracaso, con ejercicios de mindfulness que le sirvieron para forjar su leyenda y demostrar que en el deporte la psique normalmente marca la pauta. Sergio y el Real Valladolid necesitan una buena dosis de meditación para pasar de las sensaciones a los resultados. La buena imagen no genera puntos y por mucho que el cuadro castellano deje, casi siempre, buen sabor de boca por su entrega y espíritu colectivo (omitimos Huesca), la permanencia pasa por sumar de tres en tres, algo que solo ha hecho dos veces en los últimos diez duelos.

El conjunto vallisoletano necesita un reseteo rápido para que los próximos enfrentamientos, con Barça y Madrid incluidos entre sus siguientes cuatro citas, no se le hagan bola y entre en depresión. Y este reinicio pasa por recuperar la cohesión en todas las líneas y que el centro del campo vuelva a marcar la pauta para que el balón circule con velocidad y precisión. El Valladolid que maravilló en los primeros compases del curso era un equipo coordinado en la presión, profundo por ambos costados y tan descarado en el despliegue como abrigado en el repliegue. Con poco gol y mucha eficacia. Ahora, el cuadro castellano ha mutado en un equipo que alterna fases de arrebato y lucidez con momentos de confusión y descontrol que le ponen contra las cuerdas, algo muy peligroso cuando el guión vuela hacia el epílogo y tu siguiente parada es el Camp Nou. Guardiola sigue mejorando las prestaciones de Cop y Ünal pero necesita embocar cuanto antes para que el estrés no seque sus ganas.

 

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