Fútbol | Primera División

El Real Valladolid remonta con dos goles en los últimos cinco minutos

Los jugadores del Real Valladolid celebran eufóricos el gol de Sergi Guardiola. / Ramón Gómez

Verde, de penalti tras consulta del VAR, y Guardiola dan los tres puntos al Real Valladolid

Miguel Ángel Pindado
MIGUEL ÁNGEL PINDADOValladolid

El Real Valladolid sacó leche de un botijo en Ipurúa. Cuando parecía que el 1-0 iba campear en el marcador, un penalti indicado por el VAR que el colegiado finalmente decretó y convirtió Verde y un error defensivo que aprovechó Guardiola, dieron la vuelta al choque y tres puntos exquisitos para el Pucela. Los de Sergio González, tras un primer tiempo anodino, sin apenas juego, con patadones y encerrado casi en su campo por el Eibar, se vieron obligados tras el descanso a jugar más el balón tras el tanto de Orellana. A partir de ahí surgieron las mejores ocasiones de un Pucela que demostró que tiene mimbres para algo más que dar patadones y además esta vez tuvo la suerte de su lado para remontar en los últimos cinco minutos.

1 Eibar

Dmitrovic, Cote, Arbilla, Ramis, Peña, Diop, Jordan, Orellana, Cucurella (Cardona, min. 84), Sergi Enrich y Charles (Escalante, min. 70)

2 Real Valladolid

Masip, Moyano (Antoñito, min. 81), Kiko Olivas, Calero, Nacho,Michel (Unal, min. 57), Anuar, Alcaraz, Óscar Plano, Sergio Guardiola y Keko (Verde, min. 65)

Goles
1-0. Min. Orellana. 1-1. Min. 86: Verde, de penalti. 1-2. Min. 93: Guardiola.
Árbitro
Medié Jiménez. Amonestó a Coté, Orellana y Cardona, del Eibar, y a Anuar y Alcaraz, del Real Valladolid
Árbitro de VAR
Prieto Iglesias. Intervino en dos ocasiones. En la primera anuló un gol a Guardiola por fuera de juego y después sugirió el penalti sobre Plano que concedió el colegiado tras visionar la jugada
Incidencias
Partido disputado en Ipurúa, ante 4.508 espectadores.

El inicio del partido siguió el guión previsto. El Eibar, fiel a su estilo bajo las órdenes de Mendilibar, se apropió no solo del balón sino de todos y cada uno de los rechaces, balones sueltos y divididos. Mucho más enchufados que los blanquivioleta ganaban casi todas las disputas, si bien el orden defensivo de los de Sergio González evitaron que el peligro rondase el área de Masip. Tras los primeros minutos de presión asfixiante, el primer aviso del Real Valladolid llegó con un gol anulado a Sergi Guardiola por fuera de juego. Esta acción frenó los ánimos de un Eibar envalentonado que cargaba su juego por la derecha y se limitaba a centros sobre el área que se diluían entre la defensa pucelana o en el escaso acierto de los delanteros armeros.

El Pucela solo intentaba jugar cuando el balón llegaba a los pies de Míchel, en escasas ocasiones, por lo que el mando del partido era total para el Eibar. Con todo, los pases largos en busca de la espalda de la defensa eibarresa amenazaba con el escaso peligro que podía llegar al portal de Dmitrovic. El partido se desenvolvía entre los patadones de los blanquivioletas y el escaso acierto, pese al dominio del balón, de los eibarreses, con alguna que otra jugada aislada del Real Valladolid, como un control de Guardiola que Anuar no acertó a empalmar, o bien otra acción de Plano que envió fuera en inmejorable posición a la media hora de juego. Y el Eibar tuvo su única ocasión clara justo después de esta acción de Plano, cuando Jordan remató desde el borde del área y el balón salió rozando el poste derecho de la portería de Masip.

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Las faltas, la presión, los centros y los patadones siguieron siendo la norma en un partido intenso pero con muy escaso fútbol. Al filo del descanso, el Pucela volvió a tener otra excelente ocasión en una falta ensayada botada por Michel en la que la defensa armera se quedó formando la línea, los delanteros blanquivioletas en fuera de juego posicional, pero Anuar entrando desde atrás remató y desvió el guardameta eibarrés, aunque el colegiado señaló fuera de juego del centrocampista blanquivioleta. Así, se llegó al descanso sin que el Eibar hubiese hecho méritos ni acciones suficientes para haber tomado ventaja a los puntos, mientras que el Pucela había desaprovechado al menos un par de oportunidades.

Tras el descanso, Orellana aprovechó la escasa intensidad de la defensa blanquivioleta para culminar el enésimo centro sobre el área pucelana. Coté recibió el balón, y sin presión alguna llevó el esférico al área donde Charles tocó y Orellana remachó sin que los centrales blanquivioletas tuviesen opciones de intervenir. El 1-0 parecía hundir al conjunto de Sergio, pero antes al contrario, le obligó a jugar al fútbol, a intentar sacar el balón desde atrás para que llegase con un mínimo de garantías a los delanteros. Unal había entrado por Míchel ya que el Eibar había reculado tras el tanto . Y precisamente de ese juego raso, lanzando solo balones largos cuando nuestros delanteros estaban en ventaja llegaron un par de ataques que inquietaron el meta Dmitrovic. Unal falló un remate de cabeza a bocajarro que puso suponer el empate y acto seguido fue Enrich el que no acertó a marcador el 2-0.

El partido se iban consumiendo cuando, en otra acción blanquivioleta Plano se quedó solo ante Dmitrovic, que le hizo penalti. El colegiado no se atrevió a señalar la pena máxima y recurrió al VAR. Primero se comprobó que Plano no estaba en fuera de juego y después el contacto del guardameta con Plano, pese a que éste ya había rematado. Finalmente, y tras acercarse a visionar la jugada, Medié Jiménez ordenó la pena máxima en el minuto 88. Después de cinco penaltis fallados, el encargado de lanzarlo fue Verde y el italiano acertó.

Con el empate en el marcador y apenas seis minutos de descuento por disputar, el Pucela se conformaba de sobra con el empate, pero llegó el regalo de Coté, que puso el balón en los pies de Guardiola y el delantero se pegó una carrera de cuarenta metros para luego tocar ligeramente el balón a la red. Era el 1-2 y el éxtasis en la parroquia blanquivioleta, que de esta forma coge oxígeno y 29 puntos que saben a gloria para acabar la mala racha de seis partidos sin ganar.