El Real Valladolid sufrió una bofetada que sirve para llorar y confiar

El autor explica sus sensaciones tras el empate del Pucela ante el Getafe

Míchel consuela a Óscar Plano tras el gol de Molina de penalti en el descuento./Ramón Gómez
Míchel consuela a Óscar Plano tras el gol de Molina de penalti en el descuento. / Ramón Gómez
TONY POLA

Cuando a uno le dan una mala noticia hay dos tipos de personas: las que se hunden y se recrean en su miseria y las que prefieren ver el lado positivo de las cosas. En Valladolid nos habíamos hartado de ver las imágenes de Aspas y Cazorla llorando. Rabia acumulada porque sus equipos se encuentran en una situación muy delicada, con plantillas y recursos, todo hay que decirlo, superiores a los del Pucela.

Muchos le pedían a LaLiga que se acordase de alguno de los nuestros, que también juegan en Primera. Solicitaban un tuit o una referencia a lo mucho que estamos padeciendo; situación que se extendió de manera dramática el domingo. Ha tenido que llegar otro nuevo palo en el descuento para que uno de los nuestros también llorase ante las cámaras. Las lágrimas de Plano fueron ante el Getafe las de toda una ciudad, a las que el chocolate de los minutos antes del partido se les atragantó como una pesada bola en la garganta.

Plano y el resto del equipo deben ahora tomar la segunda vía; la de las personas que se crecen ante las adversidades, más aún cuando tienen argumentos para el optimismo. Dependemos de nosotros mismos y, sobre todo, no se ve a un conjunto hundido y sin recursos. Ante el Getafe se remontó y se mereció ganar. Solo algunos fallos puntuales y, de nuevo, una pizca de mala suerte nos privaron de vencer.

Contra el Alavés, con el apoyo de cientos de valientes que acompañarán al equipo, debe iniciarse la remontada. Ya en puestos de descenso y con las alarmas encendidas, debemos ser aún más conscientes de lo mucho que se juega la ciudad y de que está en nuestra mano seguir dando guerra. El fútbol está siendo cruel con el Pucela, pero los de Sergio rara vez bajan los brazos y quiero pensar que alguna vez saldremos beneficiados de tantas carambolas.

Esta plantilla se está recuperando de cada golpe y cada mazazo de una manera muy digna, con sus fallos y limitaciones. Las ganas de Waldo, la conexión Ünal-Guardiola, la seguridad por alto de Yoel, la vuelta de Toni… El empate bañado en lágrimas contra los de Bordalás debe ser ese golpe en la cara definitivo que haga que el viernes en Vitoria salgamos a darlo todo y a buscar un triunfo que nos motive de cara al final de Liga. Con partidos como los del pasado domingo en Zorrilla, yo sí creo en la permanencia.