El Real Valladolid suma su primer punto gracias al trabajo defensivo

Granell y Alcaraz disputan un balón/Alejandro García-Efe
Granell y Alcaraz disputan un balón / Alejandro García-Efe

El trabajo en bloque del equipo para frenar a los gerundenses surtió efecto, pero también se pudo ver una carencia de recursos ofensivos importante

Eloy de la Pisa
ELOY DE LA PISA

El Pucela sumó el primer punto de la temporada. Y lo hizo en Gerona ante un rival al que maniató durante muchos minutos, y que solo creó peligro en jugadas nacidas de errores pucelanos. Los de Sergio se mostraron como un bloque muy sólido, muy trabajado defensivamente y con muchas carencias en ataque. Olivas destacó sobre todos con un partido sin error, Ramos dejó claro que le queda mucho camino por andar y Toni dejó destellos de su clase aunque le faltó continuidad.

0 Girona

Bono, Muniesa, Juanpe, Pedro Porro, Granell, Aleix García (Lozano, min. 62), Portu, Borja G ,Timor (Pere Pons, min. 74), Stuani (Robetrts, min. 81)

0 Real Valladolid

Masip; Moyano, Kiko Olivas, Calero, Nacho; Borja, Alcaraz; Keko, Anuar (Verde, min. 71), Toni (Míchel, min. 88) y Chris Ramos (Plano, min. 64)

Árbitro
Cuadra Fernández, que debutaba en la categoría. Amonestó a Alcaraz, Granell
El VAR
No actuó

Fue el primer tiempo un periodo que por momentos se asemejó más a un partido de pretemporada que a uno oficial. La fina franja que separa ambos conceptos se acentúa en estas fechas, ciertamente.

El caso es que en el primer acto se vio un Valladolid sólido atrás, bien armado en el centro del campo y con un espíritu solidario notable. Borja y Alcaraz colocaban a sus peones con solvencia y solo Toni y Nacho sufrían por su lado. El canterano en especial, hasta que fue entrando en el partido y empezó a mostrarse como el mejor argumento ofensivo de los blanquivioletas.

Opinión

Porque Valladolid vivió mucho en los primeros 45 minutos del bloque. Solo con el bloque sólido se puede ser firme en defensa. Y el Pucela lo fue. El problema, como se anticipaba, estaba en el ataque. Ramos está muy verde para Primera, y aunque los minutos le harán crecer sin duda, resulta desesperante en algunos momentos por su blandura.

La posesión del Girona no era especialmente productiva, más allá de las faltas laterales que ingenuamente cedían Nacho o Calero. En una de ellas pudo llegar el gol, pero Masip mostró clase y reflejos desviando el balón después del peligroso bote que le había ordenado Granell dar al balón. Con todo, los avisos de Sergio de que ceder faltas laterales era un problema en Primera no parecía calar adecuadamente entre sus hombres.

El guion de la primera se repitió en la segunda mitad. con un Girona algo más ansioso y un Pucela que siguió a los suyo. El partido nunca terminó de coger ritmo, y las continuas interrupciones no ayudaron a ello. solo al final, cuando el cansancio empezó a pasear por el césped llegaron los errores y los huys. Pero más por deseo de que algo pasara que por auténtico peligro.

El Pucela se vuelve con un punto importante porque reafirma la dinámica y el trabajo, pero la llegada de delanteros es perentoria. Algo que tampoco es un descubrimiento.

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